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La hermanita perdida La larga y emocionante historia de Catamarca, lleva entre sus páginas historias de encuentros y desencuentros, de pérdidas y recuperaciones territoriales, que a más de 300 años de su creación, aún sigue con heridas abiertas. Pero hay una historia con final feliz: la de Antofagasta de la Sierra. El Departamento Antofagasta de la Sierra , se encuentra en la denominada Región de la Puna. Antofagasta limita al Norte con la Provincia de Salta, al Este con la Provincia de Salta y el Departamento Belén, al Sur con el departamento Tinogasta y al Oeste con la República de Chile. Tiene una superficie de 28.097 km2, siendo el departamento más extenso de toda Catamarca. Su población asciende a 1.285 personas, según el censo de 2001 mientras que en el censo de 1991 tenía 973.
Dada la gran superficie y los pocos pobladores, tiene una densidad de 0,05 habitante por km2. Algunos sostienen que es el lugar más despoblado de la tierra. Preferiríamos decir que es uno de los lugares menos poblados. Antofagasta se encuentra en plena puna catamarqueña. La Villa de Antofagasta, cabecera departamental, está situada a 3.513 m snm y a 597 km de la Capita de la Provincia. Antofagasta tiene distintos significados según los diversos filólogos: es una voz cacana-tonocoté donde Gasta es “pueblo”, Fa una partícula eufónica y Anti es “sol”, con lo que tendríamos Pueblo del Sol, que es la acepción más difundida. Para Julio Storni proviene de Anhan que es “altura”, To o Tok que es “agotamiento, fatiga, debilitamiento”, Pa que significa “que aumenta a cada paso, que se extiende mortificando la vida” y Llakta que es “país, región, localidad”, lo que se traduciría como “Región Alta que aumenta la Fatiga ”. Como dice Carlos Villafuerte “...en verdad que en Antofagasta la puna o el mal de la montaña ataca a las personas que no están acostumbradas a las alturas, con fatiga, debilitamiento físico y otros muchos síntomas...”. Sin embargo también hay quienes sostienen con firmeza que es una palabra de origen Kunza, idioma que hablaban en la zona aquende y allende la Cordillera , los primitivos habitantes de la región.
Su extraño destino Antofagasta de la Sierra estuvo formada por pueblos de indios y no fue en verdad colonizada, sino que pasaron por el lugar muchos españoles y criollos pero sin fundar poblaciones. Y es extraño observar cómo cambió de dueños en varios períodos. En el Acta de Fundación de la ciudad de San Juan Bautista de la Rivera de Londres de Pomán, en 1633, se da a esta región como catamarqueña, pues dice su fundador Don “Gerónimo Luis de Cabrera Cabo y Gobernador de la gente de Guerra de esta provincia... tenga términos y jurisdicción señalada y sabida.../ y que cada cual sepa lo que le pertenece de jurisdicción... /la jurisdicción que tiene esta ciudad que abajo irá declarado que es lo siguiente... /Antofagasta... /Ingagasta...” (hoy Inca Huasi) entre otros, ya que además se nombran como éstas localidades, todos los pueblos y demás que, bajo la jurisdicción de la nueva ciudad, quedaban claramente establecidos, sobre todo que luego, al fundarse San Fernando, la del Valle, todos los territorios de la antigua Londres quedan bajo su jurisdicción. El 24 de Mayo de 1766, el Gobernador Fernández Campero entrega en Merced el territorio de Antofagasta al vecino de Catamarca D. Luis José Díaz, que lo fuera también propietario de la merced de Huasán o Guazán y que luego se convirtiera en Mayorazgo. En 1831, exiliado en Bolivia el ex Gobernador Unitario de Catamarca, D. Miguel Díaz de la Peña , ya por ese entonces nuevo propietario de la extensa región, anexa su territorio que es la merced de Antofagasta a aquel país, porque siendo el dueño de la tierra y habiendo partido de su patria, se considera con derecho a tomar esta decisión, sin que las autoridades correspondientes ejecuten acción alguna para evitar el despojo territorial a nuestra patria. En Febrero de 1879 Chile ocupó el puerto de Antofagasta y anexó una gran porción de territorio que incluía nuestra Antofagasta, con lo que de ambos lados de la Cordillera la región llevaba el mismo nombre. Veinte años después, en 1899, Argentina logra que se reconozcan sus territorios y Antofagasta vuelve a pertenecer a nuestro país. Catamarca solicita a la Nación la inmediata anexión a su jurisdicción, pero el comisionado en ocupar la zona, Estanislao Maldones, nunca visita la puna y se limita a redactar un informe. Al año siguiente, el 9 de Enero de 1900 el Gobierno Nacional crea la Gobernación de los Andes, desoyendo el reclamo catamarqueño y anexa en dicha jurisdicción a Antofagasta de la Sierra , junto a Susques de Jujuy, y a Pastos Grandes y San Antonio de los Cobres de Salta. Finalmente por Decreto Ley Nacional 9375/43, del 21 de Septiembre vuelve definitivamente a manos catamarqueñas pues hasta entonces, en los 43 años que iban del siglo XX había pertenecido a la Gobernación de los Andes.
Sin embargo, y a pesar de pertenecer a nuestra provincia, Antofagasta de la Sierra tenía mejores tratos con Salta, producto de la desidia de los gobiernos que poco o nada se interesaban por este departamento, cuya Villa cabecera estaba tan distante de nuestra capital y sin caminos que, con tan pocos habitantes, no era -tal vez- “políticamente rentable” y por lo tanto no se le prestaba más que la atención que fuera necesaria o mucho menos. Tan aislada estaba Antofagasta que para llegar a la Villa había que hacer el viaje en automóvil por Salta, con una distancia aproximada de 1400 km y unos 65 más si se llegaba al Peñón. No había caminos desde Catamarca. Recién en 1978 se habilitó el camino que une Antofagasta de la Sierra con Belén y con el resto de la provincia. De allí la importancia de aquel suceso del 2 de Febrero de 1967 cuando la Dirección de Aeronáutica de la Provincia une por primera vez por aire el lejano departamento provincial con la capital. Poco después se hicieron otros vuelos con lo que comenzó la real integración de este departamento, aún cuando faltaba mucho por hacer. Hoy, Antofagasta de la Sierra , se ha convertido en un polo turístico de gran importancia. La pequeña Villa que es cabecera departamental, más otros poblados de la región, ofrecen al turista una serie de alternativas que ningún otro punto de la provincia puede ofrecer con tanta abundancia. Su fauna, sus lagunas, sus volcanes, sus desiertos, pero sobre todo la amabilidad de su gente, son motivo más que suficiente para requerir información y partir raudamente hacia ese mundo mágico y desconocido a vivir experiencias irrepetibles.
Textos: Rodolfo Lobo Molas
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