Esto también es historia

Siguiendo con esta serie de artículos que nos propone Juan Pablo Navarro, hoy conoceremos nuevas y sorprendentes historias. Hoy nos cuenta la extraña historia de la Escuela Rodríguez y también sobre La Gobernadora , mujer valiente y sorprendente de la Catamarca del siglo XIX.

La extraña historia de la Escuela Rodriguez


Consta en las Actas Capitulares que el último en emitir su voto para la conformación del Cabildo Abierto del día 22 de mayo de 1810 fue Don Juan Antonio Rodríguez, un comerciante español, que poseía una finca, delimitada por las actuales calles Córdoba, Callao, Montevideo y Marcelo T. de Alvear. 
Una noche, en 1835, entre sus plantas de naranjas, Don Rodríguez advirtió la presencia de un ladrón, temiendo por la vida de sus hijos disparó contra el intruso, recién al día siguiente supo que lo había matado. 
La Justicia lo encontró inocente, cualquiera en su lugar habría hecho lo mismo, según quienes lo juzgaron. Aún así Don Juan Antonio tenía unos remordimientos terribles, hizo construir allí mismo adonde encontró al ladrón muerto una capilla y hacía rezar una misa todas las semanas. 
10 años más tarde murió Don Juan Antonio y fue enterrado en la misma capilla, sus hijos Juan Andrés y Petronila se encargaron de administrar la finca y otras propiedades que su padre poseía en el actual microcentro porteño. En noviembre de 1881 muere Juan Andrés y Petronila, que lo sobrevive apenas unos meses, toma algunas decisiones que deja en su testamento: el legado más importante que recibió la ciudad de Buenos Aires hasta ese momento. 
En marzo de 1882 muere Doña Petronila y en su testamento legaba su finca a Buenos Aires para la construcción de un templo, en lugar de la capilla (la actual Iglesia del Carmen), un colegio de la Orden de las Siervas de Jesús Sacramentado y un asilo, ambos anexos a la Iglesia , más la creación de una escuela para setecientas niñas, -"que funcionaría en un edificio de tres pisos y debería tener un museo, una biblioteca, diez aulas de clase, dos para dibujo y labores y dos anfiteatros para las lecciones de ciencia y de música", la que debería llamarse Escuela Petronila Rodriguez. 

Además de ceder los terrenos, Doña Petronila legó a la Ciudad 100.000 pesos, una suma que, aunque importante, no era suficiente. Así que, para comenzar las obras, en 1883 se loteó la finca y con ese dinero se completó la cantidad necesaria para cumplir con la última voluntad de la donante. 
Todo se hizo como ella lo había pedido... excepto la escuela: el inmenso edificio funcionó solo dos años como escuela, en 1886 se convirtió en la sede de los Tribunales hasta que se inauguró el edificio de Tucumán y Talcahuano, la escuela Petronila Rodriguez se mudó a Paraguay y Junín, para regresar a su lugar de origen en 1894, ahí se quedó hasta 1903, año en que desapareció definitivamente. 
Desde 1903 se convirtió en la sede del Ministerio de Educación de la Nación , y en 1961 se bautizó el edificio con el nombre de Palacio Sarmiento, aunque por costumbre la gente lo llama Palacio Pizzurno, por la calle Pizzurno (de una sola cuadra) que pasa frente al edificio y que fue bautizada así en honor a tres hermanos maestros: Juan, Pablo y Carlos. 

En conclusión, el Palacio Sarmiento, sobre la calle Pizzurno, debería ser la escuela Petronila Rodriguez. 

La Gobernadora

Como también nombramos al General Bartolomé Mitre, vamos a recordar que al asumir este la presidencia de la Nación , el 5 de octubre de 1862, el interior del país estaba un tanto crispado, como se dice ahora. 

Pocos meses antes, en nuestra Catamarca había sido derrocado Don Ramón Correa, y el gobernador interino, Moisés Omil, apoyado por el cura Del Campo, gobernador del Tucumán, no entendía bien el concepto de interinazgo. Dedicó todos sus esfuerzos a quitarse del camino a todos aquellos que pudieran disputarle el poder, algunos terminaron presos y otros sufrieron el destierro. Entre los desterrados estaba el Coronel José Domingo Vildoza, quien había sido derrotado en la Batalla de Sumampa, el 10 de agosto de 1862. 

Don Moisés Omil omitió un detalle: las mujeres. Doña Eulalia Ares, esposa del Coronel Vildoza, organizó una revolución, con armas traídas de Santiago del Estero, unos cuantos hombres y veintitres mujeres disfrazadas de hombres tomaron, la noche del 17 de agosto de 1862, el Cuartel de la Guarnición y la casa del gobernador Omil, quien huyó de la provincia. 

Eulalia fue proclamada Gobernadora, la primera de facto en la historia del país, pero duró 10 horas en el cargo, mientras la Asamblea Popular designaba a un gobernador. El elegido fue Don Pedro Cano, quien propuso la asunción de Ramón Correa, acto que se concretó doce días después. 

Omil, desde Tucumán, solicitó la gestión del General Paunero, quien a su vez le pidió a Mitre que interviniera Catamarca. Mitre designó al General Anselmo Rojo como interventor. Una vez en Catamarca y contra todo pronóstico, el General Rojo confirma a Ramón Correa como gobernador. El gobierno de Ramón Correa no duró mucho mas, un motín de soldados (con saqueo de la ciudad y la quema del Archivo Oficial) en abril de 1863 lo obliga a renunciar, delegando su cargo en el Comandante Víctor Mauvecín.

Fuentes: 
La Historiografía Argentina y la Revolución de Mayo - Enrique de Gandía 
Actas capitulares desde el 21 hasta el 25 de Mayo de 1810, en Buenos Aires - Cervantes Virtual

Monumentos Historicos Argentinos - Archivo General de la Nación  
Palacio Sarmiento, su historia - Ministerio de Educación de la Nación  
Genealogía de la Tragedia Argentina - Eduardo Saguier 
Eulalia Ares, revolucionaria y gobernadora - Irma Cairoli 

Textos: Juan Pablo Navarro
Fotos: Internet
Producción: CatamarcaPress

 

 

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

Inicio - Institucional - Declaración - Correo de lectores - Cartas al Director - Numeros anteriores - Contacto

CatamarcaPress Copyright © 2009 - 2010 - Todos los derechos rerevados - ISSN 1853-0672 - Webmaster