|
||||||||||||||||||
|
Nuestros Escritores Numerosos son los escritores catamarqueños que honran las letras provincianas, unos más conocidos que otros, pero todos con igual valía, más allá de gustos y análisis literarios, porque cada uno de ellos expresa, a su manera, no sólo su interior, sino el mundo que los rodea. En distintas ediciones hemos presentado a nuevos poetas y escritores, hoy presentamos a cuatro de los ya consagrados: Jorge Paolantonio, María del Rosario Andrada, Hilda García y Leonardo Martínez, que nos representaran, con plural éxito, en la última edición de la Feria del Libro de Buenos Aires. He aquí sus obras: Jorge Paolantonio
El niño de esa casa 1 2 3 (Inédito, cedido para su publicación a CatamarcaPress) María del Rosario Andrada
Las vìsperas encienden el poema y somos animales nocturnos peregrinando en la sombra nadie sabe dónde habitamos la meurte tan sólo la palabra nos presagia la vida.
La víspera es la señal de otro nacimiento. ------------------------------ Me entorno hacia la luz como silueta mágica desprendida en el aire y me mantengo nube pequeña partícula de viento oleaje húmedo del beso. (Del libro Aunín y los Senderos del Fuego, Ediciones Último Reino) Hilda Angélica García
La lluvia de sus ojos Madre esconde la lluvia de sus ojos mientras oye las hojas en el patio vaer sobre sus sueños. apronta las agujas de colores, dedales de cristal, el universo en punto cruz bordado. Madre asoma, entorna los postigos. la seda de su sombra se mueve en la ventana. ---------------------------- Pequeña Sueña por los cristales tu figura, rocío entre la hierba, alas de luna. El colibrí que en tu sonrisa juega iza en el ángelus su canción más pura. Duerme sobre mi voz. Un río te espera empapando sus manos con tu ternura. Tiembla la noche, Mira, Deja su huella En los ojos cansados de las estrellas. (Del libro Además, el viento, Ediciones Último Reino) LEONARDO MARTÍNEZ
Felipe Varela muriéndose en Nantoco Aquí estoy con la muerte apagándome los sueños callándome la vida Dejo una heredad de sombras y gritos comidos por los médanos un pañuelo para tapar mi rostro y sangre que vertí para fecundar mi tierra. No debí luchar tener hijos ni enganchar amigos para la aventura. Fue un sueño hacer la guerra una poesía el fusil amor, el llanto y las heridas el hambre fue esperanza en las vigilias. Las derrotas me dejaron solo. A mis amigos los enterró el viento y los que sobreviven me olvidaron en sus infortunios. Nos ganaron los otros. Ellos también perdieron No lo saben Quizás sólo lo sepan cuando se derrumbe el tiempo. Patios de la Infancia Los vastos patios de alegría ahora tierra inundada de ahogos y temblores. Por los yertos jazmines se desliza la penumbra y otra edad lluvias risas rondan en el aire ensombrecido los abismos claros y las distancias se apagan lentamente arrastrando todas las mañanas. (De libro Ojos de Brasa, Edición Cuadernos de Sudestada) Breve y profunda huella dejan en estas páginas nuestros escritores. Mientras les rendimos nuestro homenaje, nos comprometemos a continuar con esta serie en números venideros. Producción: CatamarcaPress
|
|
|||||||||||||||||
Inicio - Institucional - Declaración - Correo de lectores - Cartas al Director - Numeros anteriores - Contacto CatamarcaPress Copyright © 2009 - 2010 - Todos los derechos rerevados - ISSN 1853-0672 - Webmaster |
||||||||||||||||||