Esto también es historia

Siguiendo con esta serie de artículos que nos propone Juan Pablo Navarro, hoy conoceremos nuevas y sorprendentes historias. Hoy nos cuenta sobre uno de los padres de la Patria : Manuel Belgrano, historias que no nos enseñaron.

Manuel Belgrano

Gracias a una “nueva” camada de historiadores hoy tenemos muchos datos sobre el General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y González Casero, entendiendo por datos a revelaciones tales como “a Belgrano le decían Cotorrita”, “Belgrano tenía una voz aflautada”, “Belgrano era amanerado”, “Belgrano era homosexual”, etc. ¿Cuál es la intención oculta detrás de estas revelaciones?. Veamos.

Cuando a cualquiera de nosotros nos preguntan por el Padre de la Patria , casi como un reflejo, pensamos en el General San Martín. Yendo más allá nos preguntaríamos ¿Quién es el Padre de la Patria ? ¿Un militar intachable, un estratega genial, vencedor en las batallas por la Independencia ó un abogado homosexual de voz aguda derrotado en Vilcapugio y Ayohuma?.

Bien, sin entrar todavía en el detalle de que a San Martín nunca se le cruzó por la cabeza ser el padre de Argentina vamos a tratar de entender por qué desde algunos autores de “ la Historia ” se ha relegado a Manuel Belgrano a un segundo plano, y una vez allí se ocuparon (y se ocupan) de tratar de mancharlo.

Se dirá: - bueno, la homosexualidad no es algo tan grave -. Si lo era en aquellos tiempos, se castigaba, con el destierro a los civiles y con la horca a los militares. Ser homosexual era un crimen y acusar a alguien de esa condición era exponerlo ante la sociedad como un delincuente.

Como sabemos, Belgrano era un abogado brillante, extremadamente culto, hablaba con fluidez en italiano, francés e inglés, poseía una gran fortuna y era uno de los pocos, en el mundo, autorizado por la Iglesia a leer los Libros Prohibidos. Tenía unas ideas raras, mal vistas por muchos: crear escuelas, educar a todos, ricos y pobres, fomentar la agricultura, controlar las importaciones y los monopolios comerciales, asegurar la libertad y el derecho a la propiedad para todos, entre otras “locuras”. Y fue en esas ideas que muchos vieron a un tipo “peligroso”.

El primero que puso en tela de juicio la sexualidad de Belgrano fue Manuel Dorrego (Manuel Críspulo Bernabé do Rego Salas), un militar brillante, que veía cómo Belgrano adquiría mayor importancia en el Ejercito y como se ganaba el respeto y la admiración de su jefe, el General San Martín. Entre la ropa de gala del General Belgrano había una chaqueta verde con una cola bifurcada, de ahí aquel apodo de “Cotorrita”. Aquella noche en Tucumán, Belgrano, vestido de gala, tuvo que oficiar de representante artístico, su representada era la cantante peruana Chilma, quien debía presentarse en la casa de una familia distinguida pero, a último momento, se excusó de actuar debido a un dolor de garganta. No teniendo esposa (de acuerdo a la costumbre le hubiera correspondido a ella esa tarea) Belgrano se encargó él mismo de presentar las excusas. Dorrego vio en ese episodio una oportunidad para menoscabar a Belgrano, se burlaba de él frente a otros oficiales cuando apareció San Martín. ¿Resultado? Fue severamente reprendido por la broma, fue expulsado del Ejército con pena de destierro y esa misma noche Dorrego tuvo que abandonar Tucumán.

¿Era amanerado y tenía una voz aflautada?. Algunos juran que si. No lo sabremos nunca, lo que si sabemos es que fue dueño de un carácter que le alcanzó para imponer disciplina en regimientos que no eran de lo más dóciles. Que impuso a sus soldados, muy propensos a la rebeldía, un régimen muy severo: prohibió los juegos, las barajas y los bailes. Y que antes de dormir, a las diez de la noche, debían rezar el rosario.

En 1816, en el Acta de la Independencia figura una idea que a los poderosos de Buenos Ayres no les causaría ninguna gracia. Belgrano, con el apoyo de San Martín y Guemes proponía:  “[…] la forma de gobierno mas conveniente sería la de una monarquía atemperada, llamando a la dinastía de los Incas, por la justicia que en si devuelve la restitución de esta casa inicuamente despojada del trono”.  Tomás de Anchorena se levantó indignado, a los gritos increpó a Belgrano diciéndole que los porteños no estaban dispuestos a dejarse gobernar por uno “ de la casta chocolate ”. Inti en los escudos era una cosa, pero un gobernante aborigen era demasiado. Fray Justo Santa María de Oro intervino, pidió que se avanzara en la declaración de la Independencia y que se dejara para después la forma de gobierno.

(Nota de CatamarcaPress: en la Casa de Tucumán, en el epígrafe de la imagen correspondiente al congresal por Catamarca, Pbro Manuel Antonio Acevedo, se indica que fue uno de los que apoyó la postura de Belgrano de un gobierno monárquico a cargo de un príncipe Inca)

 

Luego de ese episodio los detractores de Belgrano renovaron las acusaciones, no resulta curioso que a todos los que impulsaban esas ideas “raras” se los tildara de homosexuales, había sucedido ya con Moreno, con Castelli y ahora iban contra Belgrano. Esta vez, sumaron un nuevo argumento: el hecho de que fuera soltero. El mismo Belgrano declaró en su testamento: “ Que soy de estado soltero, y que no tengo ascendiente ni descendiente ”.

Pero Belgrano tuvo dos hijos: Mónica Manuela del Corazón de Jesús Belgrano Helguera y Pedro Rosas Belgrano, pero no fueron reconocidos en el testamento. Nótese que quienes atacaban a Belgrano por su supuesta homosexualidad no se indignaban al saber que no reconocía a sus hijos. Los defensores de Belgrano mostraban la paternidad del General como una prueba de su “hombría”, pero decían que algún motivo habría tenido para negar a sus hijos en el testamento. ¿Lo tenía?.

Manuel Belgrano murió pobre, no podría haberles legado nada. El dinero que había recibido por su actuación en el Congreso de Tucumán lo donó al país, para que se construyeran escuelas (la plata se uso para cualquier otra cosa menos para eso, de hecho, recién en 2007 se terminó la ultima de las escuelas donadas por Belgrano al país). Recuérdese también que el general murió ante la indiferencia de todos los círculos oficiales. Aquel 20 de junio de 1820, antes de morir a las 7 de la mañana, le pagó al médico que lo atendió con un reloj de oro, único bien que poseía. Solo un fraile lo acompañó y fue quien registro aquellas ultimas palabras del prócer: “ Ay, Patria mía ”.  Ni siquiera tuvo una lapida, su hermano Miguel cedió una loza de su lavamanos y en ella se cinceló la frase: “ Aquí yace el general don Manuel Belgrano. Murió el 20 de junio, a los 50 años y 17 días de edad ”. Fue enterrado en un ataúd de pino, envuelto en… un paño negro.

De Pedrito Rosas Belgrano se sabe muy poco, aunque su historia es bastante curiosa, fue hijo de Belgrano y María Josefa Ezcurra, hermana de Encarnación, la esposa de Juan Manuel de Rosas… Belgrano, por el trajín de carrera militar, debió alejarse de su hijo en camino, cuando regresó se encontró con María Josefa casada, había contraído matrimonio con un primo: Juan Esteban Ezcurra. Pero el niño fue criado como Pedro Rosas por ¡Juan Manuel de Rosas (Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio) !, hombre ubicado en las antípodas del pensamiento de Belgrano. Cuando Pedro cumplió 25 años, el propio Rosas le reveló su identidad, y el joven, orgulloso de llevar la sangre del patriota, agregó a su apellido el de su padre biológico.

Mónica tuvo una historia diferente, había nacido el 4 de mayo de 1818. Belgrano en vida le legó una cuadra con construcciones en la ciudad de Tucumán. Pidió a sus hermanos Miguel y Domingo y a su tía Juana, que se encargaran de la educación y cuidados de la pequeña. De hecho, después de morir Manuel Belgrano, la niña fue criada por la tía en Buenos Aires. En una nota al Cabildo de Tucumán, Belgrano pedía que sus funcionarios respetaran e hicieran respetar en cualquier pleito los derechos de su hija, la que había nacido de la relación con su gran amor: Dolores Helguera Liendo. ¿A qué se refería Belgrano con “pleito”?. Al que sostenía el padre de los otros dos hijos de Dolores Helguera, un hombre de apellido Rivas, contra el Cabildo porque quería una parte del terreno cedido por Belgrano a Mónica.

Belgrano conoció a Dolores, de 15 años, en 1812 en Tucumán, allí le había propuesto casamiento, pero al poco tiempo tuvo que partir hacia el norte. Cuando regresó a Tucumán en 1816, continuó el noviazgo con la joven, por casi dos años, nació Mónica y otra vez su carrera lo llamaba, Rondeau le pidió que marchara hacia el sur. Los padres de la joven Dolores, que no querían que su hija fuera madre soltera, habían decidido casarla con un catamarqueño de apellido Rivas. Tuvo dos hijos con ese señor, quien luego se fue a Bolivia. La Salud de Belgrano estaba muy deteriorada, así que renunció al Ejército y se dirigió a Tucumán, llegó en noviembre de 1819, queriendo saber la suerte de Rivas en Bolivia para poder casarse con Dolores... nunca tuvo noticias. Finalmente, el Ejército le dio una pequeña ayuda económica para poder tratarse en Buenos Aires, se despidió de Dolores y de su hijita para emprender un viaje sin retorno.

Tal vez por no decir que tuvo hijos con mujeres casadas, lo cual hubiera significado deshonrarlas en aquellos años, Belgrano omitió a sus hijos en su última declaración. Pero eso no significó que se hubiera desentendido de ellos.

Cuando Mitre comienza a escribir la historia de nuestro país, prefiere realzar la figura de San Martín, que ciertamente tuvo menos relieve intelectual que la de Belgrano, era un hombre de acción y como militar era indiscutible. Los sucesivos gobiernos hicieron cosas parecidas, tal vez porque muchos eran opositores a las ideas de Belgrano.

 

 

Cuesta imaginar al autor de Facundo, Domingo Faustino Sarmiento y a su amigo Juan Bautista Alberdi, sosteniendo la igualdad de los hombres. Ó imaginar a un Julio Argentino Roca, reconociendo el derecho a la libertad y a la propiedad privada de los aborígenes en lugar de aniquilarlos como hizo. Belgrano era un personaje incomodo, se propuso reducir su aporte a la Patria a la creación de la Bandera. Cuando Sarmiento inauguró el monumento a Belgrano en la Plaza de Mayo, en 1873, pronunció aquel famoso discurso que año a año escuchan los chicos argentinos en el Juramento a la Bandera. En 1876 se cambió la ubicación del monumento, se lo acercó a la calle Balcarce y se lo giró de manera tal que no le diera la espalda a la Casa Rosada. El lugar elegido no pudo ser menos feliz, allí se colgaba a los condenados a muerte en tiempos de la colonia.

La Operación Padre de la Patria comienza con el golpe militar que derroca a Yrigoyen en 1930, se impone la figura militar de San Martín, se refuerza su imagen para generar sentimiento de pertenencia a la Patria. Para llevar a cabo esa operación, en 1933, se funda el Instituto Nacional Sanmartiniano.

Textos: Juan Pablo Navarro
Fotos: Internet

Fuentes:

Archivo General de la Nación
Historias de Amor de la Historia Argentina – Lucía Galvez
Romances Turbulentos de la Historia Argentina – Daniel Balmaceda
www.elhistoriador.com.ar
Historia de Belgrano y de la independencia argentina – Bartolomé Mitre
Producción: CatamarcaPress.

 

 

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

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