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En 1975, otro prodigio obró la Virgen , entre tantos, sin dudas. Un niño de apenas un año de edad tenía un cuadro devastador de diarrea. Sus padres habían concurrido a requerir los auxilios de la ciencia pero ésta parecía incapaz de devolverle la salud al pequeño. Pasaban las horas y se hacía cada vez más grave el estado del niño. Había que cambiarle los pañales a cada momento y estaba por demás irritado ante tanta deposición. Los padres decidieron concurrir al Santuario de la Virgen , y como vivían en el centro de la capital catamarqueña prontamente estuvieron allí. Solicitaron la Cadena de la Virgen , se la colocaron al niño y rezaron pidiendo por su salud.
Luego volvieron a su hogar con la fe y la esperanza de una pronta curación. Pero fue más de lo que esperaban. Desde que salieron del Santuario el niño no tuvo más deposiciones hasta el día siguiente, cortándose de raíz la diarrea y no dando más signos de haber existido. Al otro día la evacuación de su intestino fue absolutamente normal y así siguió desde ese día en adelante. Los padres jamás hicieron público este milagro, pero se lo cuenta para mayor esplendor de la obra misericordiosa de Nuestra Madre del Valle. Los milagros de la Virgen del Valle son incontables y en esta apretada síntesis tratamos de reflejar algunos para dar cuenta de su grandeza. En una carta publicada en la Revista Stella , órgano oficial del Santuario, escrita por una madre tucumana, Margarita C. de Oliva, de la Banda del Río Salí, esta devota cuenta que: “...En diciembre de 1955 el niño Juan Manuel Oliva enfermó de parálisis,... primer caso de una terrible epidemia que se desató en todo el país en los primeros meses de 1956... su caso era desesperante, se trataba de una cuadriplejia ascendente, le tomó los dos brazos, las dos piernas y todos los órganos internos, salvo el corazón. Estuvo doce días en pulmotor... en esas circunstancias... invocamos los favores de Nuestra Señora del Valle. El niño curó perfectamente; al año ya caminaba por sus propios medios y hoy es un chico completamente normal... un caso de asombro no solamente para los médicos argentinos sino para los norteamericanos que llegaron en esa época a colaborar en la lucha contra la epidemia...pueden atestiguar este hecho... profesores... y personal antiguo de la sección Poliomielitis del Hospital de niños de Córdoba...”
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