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PUEBLO PERDIDO DE LA QUEBRADA Un viaje al pasado aborigen Una muy interesante propuesta no sólo turística sino arqueológica y cultural es visitar, en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, capital de la provincia, el Pueblo Perdido de la Quebrada , restos de un asentamiento indígena de unos 1500 años de antigüedad, ubicado a tan sólo 4 km del centro de la ciudad. Decía ese gran investigador de nuestras tradiciones, el Dr. Adán Quiroga que "Apartar al indio de la historia, es desdeñar nuestra tradición y renegar de nuestro nombre de americanos." Por eso, al mostrar estos sitios arqueológicos se están incluyendo en la historia y en las tradiciones las antiguas costumbres nativas, americanas e indígenas, de las cuales Catamarca tiene innumerables testimonios en toda la provincia, considerándose que es la que mayor cantidad de sitios arqueológicos alberga en el noroeste. Es que la presencia indígena en Catamarca ha sido (y es) por demás importante. Para acceder a este lugar, tomamos desde el centro por calle República, luego por calle Camilo Melet desde el Paseo Gral. Navarro hasta empalmar con Av. Ocampo y desde allí al Oeste hasta Las Rejas. Siguiendo por la Ruta Provincial nº 4, sin girar hacia El Jumeal, apenas transpuesto el puente del río El Tala, en Las Rejas, a unos pocos centenares de metros por el camino de La Quebrada y a sólo 4 km del Centro de la ciudad, nos encontramos con el Pueblo Perdido de la Quebrada. Un vivo testimonio de la vida de los aborígenes que habitaron en esta parte del valle central. El lugar fue habitado entre los siglos II y V D.C., es decir tiene una antigüedad de más de 1500 años y está compuesto (en lo que fue excavado por arqueólogos catamarqueños) por 40 recintos con paredes de piedra y de diversas dimensiones. El lugar fue construido por indígenas de la Cultura Aguada , del período Agroalfarero Medio y fue un importante Centro Administrativo. Ubicado en una meseta, en uno de los numerosos cerros que conforman el cordón montañoso del Ambato, se accede a él por un sendero peatonal hasta su emplazamiento situado a unos 30 m de altura, sobre el nivel de la Ruta que corre a sus pies. Las construcciones han sufrido el paso de los siglos y se pueden apreciar pircas (paredes de piedras) de menos de un metro de altura de lo que fueran los distintos recintos que conformaban el lugar. Los ambientes están ubicados alrededor de una plaza donde se realizaban ceremonias, festejos, reuniones y el intercambio de productos. Cada casa o vivienda de un grupo familiar se conformaba de dos o tres habitaciones y un espacio abierto o patio destinado a las actividades domésticas. Había corrales para tekes (1) y depósitos donde se guardaban diversos productos agrícolas logrados por recolección o producción. Estas últimas tenían las puertas o aberturas de entradas tienen diversos tamaños, pero hay unas más pequeñas que, según explican los arqueólogos, tenían como objetivo impedir el paso de animales, pues eran habitaciones destinadas a guardar alimentos. Y también hay restos de un complejo ceremonial, mientras que así mismo se ha observado que existen construcciones de pircas dobles con relleno de ripio en su interior y restos de cerámicas de diversos tipos propios de la cultura Aguada mientras que casi no se han hallado los tipos negro o gris, liso o grabado. Se han encontrado sin embargo restos de factura tosca oxidante y Aguada Pintada. La Municipalidad de la Capital está construyendo un Centro de Interpretación al costado de la ruta y al pie del yacimiento, para atender a los visitantes y brindar información y asesoramiento. Instituciones indigenistas han solicitado que se cambie el nombre de Pueblo Perdido de la Quebrada , por Mayo Punco o sea Puerta del Río (en quechua), porque está emplazado en la vulgarmente llamada Boca de la Quebrada por donde corre el Río del Tala y es como el portal de ingreso a la misma. Cuando usted venga a Catamarca, no puede dejar de visitar este sitio, en la periferia de la Capital , para conocer y admirar los vestigios de una cultura autóctona y milenaria que dejó profundas huellas en la región. Caminar por entre las construcciones, en plena montaña, nos transporta en el tiempo y hasta nos imaginamos que estamos en aquellos años, transitando por el pueblo y que -súbitamente- desde atrás de algún cardón, nos aparecerá un diaguita dispuesto a brindarnos su hospitalidad y a contarnos las historias de su "gasta" (2), que sin duda, han de ser muchas.
Textos y fotos: Rodolfo Lobo Molas Fuentes: Secretaría de Turismo de la Provincia , Secretaría de Cultura de la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, Libro Catamarca, ensueño y leyenda de R. Lobo Molas, sitio web Catamarcaguia.com.ar (1) Teke: cría de los camélidos andinos, vicuñas, llamas, guanacos, etc. Según Lafone Quevedo es voz kakana. (2) Gasta, pueblo en diversas lenguas originarias, entre ellas el kakán que se hablaba en estas regiones, hasta ser desplazado por el quechua..
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