Otro catamarqueño postulado como Santo

Capítulo final

El 19 de agosto de 1958, en la Curia de Catamarca se inició la causa de Beatificación del Padre Lobo, un fraile catamarqueño que fue considerado un santo por sus conciudadanos, merced a sus numerosas virtudes. Continuando con la publicación de un resumen de la Vida del Padre Lobo hoy concluimos esta serie con su obra pública y su final.

Su obra pública

Fray Antonio de Jesús Lobo vivió con extrema humildad, pobreza, santidad y apostolado sacerdotal, a lo que también le acompañaron sus obras públicas.

En 1905 cuando es designado Guardián del Convento se abocó a la tarea de terminar las obras del actual templo de San Francisco que llevaban mas de 20 años paralizadas y pudo concluirlas en menos de 2 años. Hoy gozamos del esplendor de esa iglesia.


Iglesia de San Francisco

Durante su segunda guardianía del Convento en Catamarca, el 13 de Octubre de 1912 se bendijeron y colocaron las piedras fundamentales del nuevo Convento y del Colegio P. Ramón de la Quintana , iniciándose las obras.

El nombre del Colegio y de la Biblioteca Pública del Convento, los puso el Padre Lobo en memoria de Fray Ramón de la Quintana y de Fray Juan José de Archeverroa.


Convento San Francisco y Colegio Quintana

Cuando se desocupa el viejo edificio de la escuela, por estar concluido el nuevo, destina ese solar ubicado en las calles Prado y Rivadavia al asilo que funda llamado Asilo Pan de los Pobres de San Antonio, que aun perdura destinado a los desvalidos, aunque hoy se alojan en él solo mujeres ancianas que pueden pagar una cuota mensual por la asistencia. Es decir hoy es un geriátrico regido por una Comisión ad honorem.


Asilo Pan de los Pobres de San Antoni

En memoria del padre Lobo se erigió un busto con su imagen cuando la inauguración del nuevo edificio -que él comenzó-, inauguración llevada a cabo al cumplirse el primer aniversario de su muerte.


Busto del Padre Lobo en el Asilo

El 11 de Mayo de 1913 el Padre Lobo propone erigir una estatua de Fray Mamerto Esquiú, por quien sentía una profunda veneración desde niño y el 11 de Mayo de 1926, trece años después, es el propio Padre Antonio quien bendice la piedra fundamental y coloca el primer ladrillo del monumento que hoy vemos en la plazoleta de Esquiú y Rivadavia y que fuera realizado en bronce por el Dr. Hernán Cullén Ayerza.


Estatua de Fray Mamerto Esquiú en la Plazoleta del Convento

El 16 de Marzo de 1919 es creado e inaugurado por el P. Lobo el Museo Esquiú.

Si bien tuvo una extensa obra literaria que no publicó, se destacó por sus investigaciones históricas y es así que el 15 de Mayo de 1936, se funda en la Celda del Padre Esquiú la Junta de Estudios Históricos de Catamarca de la que fue “Miembro de Número, Fundador y Cimientos el Padre Lobo”, según manifestaciones del Dr. Alfonso de la Vega al despedir sus restos.

Su final

Desde el mes de Mayo de 1942 queda definitivamente en cama, paralizado, con las profundas llagas que tal estado produce en su espalda. Sin embargo él estaba acostumbrado a sufrir y soporta estoicamente su cruel enfermedad. Tal vez como una última demostración a Dios de su infinita resignación y su indiscutida obediencia.

Así en cama, aún recibe a numerosas personas que buscan confesarse con él. Y a todos los asiste. Los sacerdotes del clero secular y regular siguen confesándose con el Padre Lobo, quién desde su lecho, continúa transmitiendo su palabra de amor, de perdón, de bondad iluminado por el Espíritu Santo.

Llegó la primavera. Ese 21 de Septiembre de 1942, como el soplo de renovada vida que trae esta estación del año, tal vez reconfortando su espíritu ante tanto dolor, a su cama de enfermo, y tal como ocurriera en Buenos Aires, llega en visita oficial con todo su séquito el Presidente de la República , el catamarqueño Ramón S. Castillo. Va a ver no solo a su amigo, sino a quien la comunidad considera un Santo. No había ocurrido nunca y no volvió a ocurrir en Catamarca que un Presidente vaya en visita oficial a visitar a un sacerdote enfermo

Pasaron dos meses de sufrimiento pero el Padre Lobo mantenía firme su ánimo, aunque sus fuerzas físicas estaban muy débiles. El viernes 20 de Noviembre de 1942 comulgó por última vez. Hacía tiempo que su cuerpo estaba completamente inmovilizado. Ese día su rostro se puso cadavéricamente pálido. De pronto por sus propios medios y sin ayuda de nadie se sentó en el lecho, su cuerpo se iluminó de manera extraña, como con una luz sobrenatural (según relataron los testigos),. el rostro recuperó el color natural, miró a los presentes y sonriéndoles se recostó suavemente para expirar a las 16:15 de ese día.


Celda del Padre Lobo en el Convento catamarqueño

Se podría decir que nadie en Catamarca faltó a su velatorio ni a su sepelio. Personas de todas las edades, labores y clases sociales concurrieron a darle su último adiós a quien había hecho tanto por la gente, sobre todo por los más necesitados.

Lenta y silenciosa procesión acompañó los despojos, a pie hasta el cementerio, presidida por autoridades civiles, militares y eclesiásticas junto a los miembros del clero y miles de feligreses. Gente muy humilde pugnaba por cargar su féretro. El dolor fue total en el pueblo catamarqueño que lo acompañó masivamente, como nunca antes a otro sacerdote, hasta su última morada en el panteón de la Orden Franciscana en el cementerio municipal.

Sus exequias, extraordinarias y únicas, fueron el testimonio inequívoco de la trascendencia del Padre Lobo para la comunidad.

El 19 de setiembre de 1958, en la Curia Eclesiástica de Catamarca, con expresa autorización de la Santa Sede , se inició la Causa de Beatificación de Fray Antonio de Jesús Lobo.

El 26 de Septiembre de 1958 el Obispo reconoció sus restos según lo establecido por el Código para los Postuladores de las Causas de Beatificación y Canonización y al día siguiente fueron trasladados hasta el Templo de San Francisco, frente al altar de San Antonio de Padua, donde fueron y están sepultados, con una apoteótica presencia de miles de fieles y altísimas autoridades religiosas y del gobierno de entonces. A su paso por la Catedral Basílica , el clero secular le rindió un emotivo homenaje donde estuvieron presentes los integrantes de la curia local, presididos por el Obispo Diocesano y el Provincial de la Orden Franciscana que viajó a Catamarca con ese único propósito.

Su fallecimiento fue motivo de sentidas muestras de pesar de la ciudadanía expresada inclusive a través de la prensa escrita y oral de entonces..

El Diario La Unión de Catamarca, decía el 21 de Noviembre de 1942: “Con la muerte del P. Antonio de Jesús Lobo, acaecida ayer a las 16.15... desaparece una figura venerada del clero argentino y un religioso aureolado de grandes virtudes. Humilde y austero... hizo de su vida una perenne negación de sí mismo, cargando en silencio y con dulzura, la cruz de todos los renunciamientos.... Catamarca está de duelo. Y su llanto brota de lo más íntimo de su corazón...”

El Progreso, del 20 de Noviembre de 1942 decía: “Esta tarde ha dejado de existir en esta capital el R.P. Antonio de Jesús Lobo, después de sufrir las alternativas de una prolongada enfermedad... la figura del Padre Lobo era un símbolo, tanto por sus acrisoladas virtudes, como por la natural modestia con que ejercía un intenso apostolado, del que ni sus dolencias físicas lograron alejarlo...”

Por su parte El Ambato del 23 de Noviembre de 1942 manifestaba: “...es indudable que el clero de Catamarca ha perdido... a uno de sus representantes más conspicuos, por las virtudes ejemplares de este fraile humilde... su vida y su obra... tuvo la austeridad inequívoca y esa modesta disciplina de monje, la consagró inalterable al culto de su credo...”

La Gaceta de Tucumán indicaba el 21 de Noviembre de 1942 que “...profundo sentimiento de pesar ha causado... la noticia del fallecimiento del Fray Antonio de Jesús Lobo, virtuoso sacerdote franciscano, cuyo apostolado había constituido la única vocación de su existencia...”

El Diario Los Principios, de la ciudad de Córdoba, expresaba el día 21 de Noviembre de 1942: “...Ha terminado ayer su tránsito terreno el R.P. Fray Antonio de Jesús Lobo...tras una existencia fecunda y provechosa en la que manifestó su amor a Dios y a los hombres siempre vibrando en el espíritu del Santo de Asís, a quien tomó por modelo y guía... la noticia de su muerte ha repercutido en forma dolorosa no sólo en aquella ciudad... sino también en ésta donde, por haber sido cordobesa su señora madre, estaba unido a las familias de Bustamante, Moyano, Aliaga y otras...”


Cruz que perteneció al Padre Lobo

Que la obra y vida ejemplar del Padre Lobo -cuya fecundidad resulta imposible siquiera de resumir en este artículo- no deje de enseñarse a los más jóvenes, porque junto a Esquiú son dos portentos, donde sus vidas son dignas no sólo de conocer sino, sobre todo, de imitar.

Que los trabajos en pos de la ya iniciada santificación del Padre Lobo no se abandonen, que no se guarde más silencio sobre su vida ejemplar, que se pregone a los cuatro vientos su accionar y su historia y que su memoria no caiga en el olvido, para ejemplo y guía de las generaciones presentes y futuras, que así será justicia.

Textos: Rodolfo Lobo Molas (Del libro de su autoría Catamarca, Ensueño y Leyenda).
Fotos: CatamarcaPress, Colección familiar.
Producción: CatamarcaPress © 2010

 

 

 

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

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