MIRÁ PARA ARRIBA. MIRÁ PARA ABAJO.

Siguiendo la letra de una pegadiza canción, podríamos decir Mirá para arriba. Mirá para abajo. Porque en la ciudad hay numerosos edificios y casas antiguas, a cuyos frentes no prestamos atención a pesar de pasar cotidianamente por esos sitios.

Si recorremos las calles de nuestra ciudad capital y cambiamos nuestro punto de observación, encontraremos un paisaje distinto.

Si miramos para arriba, muchas veces escondidos detrás de los carteles de los comercios vemos el esplendor de una antigua arquitectura que diera fisonomía y elegancia a una ciudad que va perdiendo su antiguo aspecto.

Si miramos para abajo, seguramente encontraremos, disimulados entre vidrieras y comercios, los signos de las viejas construcciones, modificadas o restauradas, para dar lugar a la febril actividad comercial, sobre todo del centro de la ciudad.

En otros casos, las viejas casonas del ayer han sido remodeladas, retocadas, restauradas, pero conservan aun el señorío y el porte que le dieran -hace quien sabe cuántos años- arquitectos y propietarios de una antigua como refinada Catamarca.

La Municipalidad de la Capital ha restaurado edificios históricos en distintas partes de la ciudad, dotándolos de una nueva imagen, que nos lleva en una suerte de viaje en la máquina del tiempo, a la época de nuestros abuelos y aún más allá, a la época en que Catamarca aún andaba de pantalones cortos.

También debemos decir, no sin un dejo de tristeza, que muchas de aquellas edificaciones que otrora fueran orgullo de sus habitantes, han sido demolidas -según se argumenta- en aras del progreso, pero perdiéndose -irremediablemente- los fieles testimonios de un pasado que, en cada ladrillo, en cada adorno de sus fachadas, en cada puerta y ventana, balcones y rejas guardaba la historia de Catamarca escrita de puño y letra.

Como no pensar, al ver un balcón antiguo, que detrás de ese enrejado, habrá suspirado alguna moza -quizás en secreto- por un amor imposible. Como no pensar que desde la calle, algún romántico caballero habrá cantado sus serenatas a aquellas muchachas que, recatadas y pudorosas, desde la distancia que pudiera darle un piso de alto, escondieran sus lágrimas y se sonrojaran al escuchar la voz de quien fuera a expresarles sus sentimientos.

Cómo no pensar que en algún antiguo zaguán, habrán encendido besos de pasión aquellos jóvenes de ayer, a hurtadilla de los mayores que guardaban celosamente esas manifestaciones de la vista de la gente.

Como no imaginar la alegría, el entusiasmo, la emoción que habrá embargado a sus primitivos dueños, culminar con el sueño de ver construida su vivienda, que -sin lugar a dudas- habrá sido hecha con un amor lleno de sueños.

O aquellos edificios donde se desarrollaba la vida pública de los habitantes de la ciudad.

Sería beneficioso para conservar el patrimonio arquitectónico de antaño, que se pudiera legislar de tal manera que, sin perjudicar los intereses económicos de sus propietarios, hubiera alguna reglamentación que impidiera la destrucción de esas construcciones que forman parte de la cultura de una sociedad que, al menos en Catamarca, aun conserva valores que van más allá de lo meramente económico. Por que el alma también necesita de su propio alimento, que es aquello que -como todo lo cultural- la ennoblece y gratifica.

Prometemos un artículo sobre la historia de algunas de las edificaciones más significativas de Catamarca.

Cuando recorramos las calles de la ciudad pensemos ¡cuánto podemos encontrar, imaginar, creer, sentir, soñar con solo mirar para arriba o mirar para abajo!

Textos y fotos: Rodolfo Lobo Molas

 
 


 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

Inicio - Institucional - Declaración - Correo de lectores - Cartas al Director - Numeros anteriores - Contacto

CatamarcaPress Copyright © 2009 - 2010 - Todos los derechos rerevados - ISSN 1853-0672 - Webmaster