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Denostado por la historia oficial que nos imponen desde la gran urbe y rechazado por algunos de sus comprovincianos, Felipe Varela vivió como exiliado de la historia local y nacional, y recordado, errónea y malintencionadamente como un indeseable caudillo político, hasta al menos el año 1957, en que el historiador catamarqueño Pbro. Ramón Rosa Olmos, comenzó a rescatarlo de ese injusto sitial y que, poco a poco, se conociera su obra americanista y federal. Casi al término del año 2008, la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, dejó oficialmente inaugurado, el Mausoleo que guarda la urna con los restos del Coronel Don Felipe Varela, en el cementerio Municipal y que fueran repatriados en 1974 durante el gobierno constitucional del Dr. Hugo Alberto Mott.
Sobre el político y militar catamarqueño el Lic. Armando Raúl Bazán, presidente de la Junta de Estudios Históricos dice que la historia portuaria y centralista había -a lo largo del tiempo- difamado la figura del caudillo catamarqueño, pero que desde que en 1957, el historiador Pbro. Ramón Rosa Olmos, publicó una primera biografía de Varela en su libro Historia de Catamarca, diversas actividades se fueron llevando a cabo para rescatar del olvido y la falsedad la figura de un comprovinciano destacado en la historia de la formación y consolidación de nuestro país. Varela estuvo siempre enfrentado con Mitre y en contra de la guerra del Paraguay, porque buscaba y sostenía la postura de consolidar la Unión Americana. Debemos recordar que los primeros escritos históricos lo dieron a Varela como uno de los caudillos federales del interior que con acciones salvajes y so pretexto de ideas políticas, saqueaban y asolaban el norte argentino; sin embargo, con el correr del tiempo se fue descubriendo que la historia fue distinta de lo que se contaba y que por ser opositor a quienes detentaban el poder, fue, junto a otros como el Chacho Peñaloza o Facundo Quiroga, mostrado como un indeseable. Desde algunas provincias con las que mantuvo enfrentamientos armados, se lo mancilló de diversas maneras, inclusive a través de canciones y coplas. Sin embargo, para la batalla del Pozo de Vargas, Varela reunió una tropa de combatientes voluntarios compuesta por alrededor de 4000 hombres, lo que habla a las claras del predicamento y del apoyo popular con que contaba en su lucha federal. Fueron 4000 hombres dispuestos a dar la vida por un ideal de país que encarnaba Felipe Varela y esa cantidad de voluntades, para la época era un número más que importante. Su lucha lo llevó a enfrentarse a dos poderosos como fueron Rosas y Mitre. Y aunque ambos militaban en ideas opuestas, tenían la misma aspiración de centralismo portuario.
Cuando tuvo ante sus ojos el texto del tratado secreto de la Triple Alianza , Felipe Varela decidió volver de su exilio en Chile, tomar las armas y enfrentar a Bartolomé Mitre. El 6 de diciembre de 1866 será una fecha memorable para la historia argentina, pues fue entonces que regresado al país, el catamarqueño Coronel Felipe Varela se levantó en armas contra el gobierno de Bartolomé Mitre. Dice el historiador Felipe Pigna, que "esta rebelión, y la sublevación del "Chacho" Ángel Vicente Peñaloza, constituirían los últimos intentos de oposición de las provincias al modelo de puerto que perjudicaba a las economías regionales". El 6 de diciembre de 1866, Varela lanza su célebre proclama: "¡Argentinos! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el general Mitre, gobernador de Buenos Aires. "La más bella y perfecta Carta Constitucional democrática, republicana, federal, que los valientes entrerrianos dieron a costa de su sangre preciosa, venciendo en Caseros al centralismo odioso de los espurios hijos de la culta Buenos Aires, ha sido violada y mutilada desde el año sesenta y uno hasta hoy, por Mitre y su círculo de esbirros. "El pabellón de Mayo, que radiante de gloria flameó victorioso desde los Andes hasta Ayacucho y que en la desgraciada jornada de Pavón cayó fatalmente en las ineptas y febrinas manos del caudillo Mitre -orgullosa autonomía porteña del partido rebelde-, ha sido cobardemente arrastrado por los fangales de Estero-Bellaco, Tuyutí, Curuzú y Curupaytí. "Nuestra Nación, tan feliz en antecedentes, tan grande en poder, tan rica en porvenir, tan engalanada en glorias, ha sido humillada como una esclava, quedando empeñada en más de cien millones de pesos fuertes y comprometido su alto nombre a la vez que sus grandes destinos por el bárbaro capricho de aquel mismo porteño que, después de la derrota de Cepeda, lacrimando juró respetarla. "Compatriotas: Desde que aquél usurpó el Gobierno de la Nación , el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño es ser ciudadano exclusivista, y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre. "Tal es el odio que aquellos fratricidas tienen a los provincianos que muchos de nuestros pueblos han sido desolados, saqueados y guillotinados por los puñales de los degolladores de oficio, Sarmiento, Sandes, Paunero, Campos, Irrazábal y otros varios oficiales dignos de Mitre. "Empero, basta de víctimas inmoladas al capricho de mandones sin ley, sin corazón y sin conciencia. Cincuenta mil víctimas hermanas, sacrificadas sin causa justificable, dan testimonio flagrante de la triste e insoportable situación que atravesamos y que es tiempo ya de contener. "¡Valientes Entrerrianos! Vuestros hermanos de causa en las demás provincias os saludan en marcha al campo de la gloria, donde os esperan. Vuestro ilustre jefe y compañero de armas, el magnánimo Capitán General Urquiza, os acompañará y bajo sus órdenes venceremos todos, una vez más, a los enemigos de la causa nacional. "A él y a vosotros obliga concluir la grande obra que principiasteis en Caseros, de cuya memorable jornada surgió nuestra redención política consignada en las páginas de nuestra hermosa Constitución, que en aquel campo de honor escribisteis con vuestra sangre. "¡Argentinos, todos! ¡Llegó el día de mejor porvenir para la Patria ! A vosotros cumple ahora el noble esfuerzo de levantar del suelo ensangrentado el pabellón de Belgrano para enarbolarlo gloriosamente sobre las cabezas de nuestros liberticidas enemigos. "Compatriotas: ¡A las armas!... ¡Es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos! "¡Abajo los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores a la Patria ! ¡Abajo los mercaderes de cruces en la Uruguayana , a precio de oro, de lágrimas y de sangre Argentina y Oriental! "¡Atrás los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente! "¡Soldados federales! Nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay y la unión con las demás Repúblicas Americanas. ¡Ay de aquel que infrinja este programa! "¡Compatriotas Nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará al enemigo; allá os invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro Jefe y amigo." FELIPE VARELA. El Coronel Felipe Varela murió el 4 de junio de 1870 en Nantoco, Chile, en extrema pobreza y víctima de tisis y fue sepultado en el Cementerio de Tierra Amarilla. En 1974, una comitiva oficial del gobierno de Catamarca se trasladó a aquella localidad y repatrió sus restos. En un acto de proporciones la urna fue colocada en el monumento a su nombre en la intersección de las Av. Presidente Castillo y Felipe Varela, en el barrio de Parque Chacabuco.
Tiempo después, durante la dictadura militar iniciada en 1976 y que derrocara al gobierno constitucional del Dr. Hugo Mott en Catamarca, fue celosamente escondida, y posteriormente fue guardada durante la democracia hasta ahora, en que fue colocada definitivamente en el Mausoleo que construyó la Municipalidad de la Capital , para honrar su memoria y para que sus restos, más de tres décadas después de haber vuelto a su Catamarca natal, descansen definitivamente en paz, en la provincia que lo vio nacer.
Textos: Rodolfo Lobo Molas Fotos: Rodolfo Lobo Molas y fotos de época. |
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