Inspiramos un cuento de Gregorio de la Serna

En el número Uno de CatamarcaPress publicamos la historia de Delicia Aguilar de Martinez, una catamarqueña que había participado de la Guerra del Paraguay en el frente de batalla. A partir de esa publicación, el escritor tandilense Gregorio de la Serna , escribió un cuento que nosotros con mucho gusto transcribimos, no sólo porque fuimos su fuente inspiradora, sino porque nos pareció original e interesante el relato.

Gregorio de la Serna vive en Tandil, provincia de Buenos Aires, donde disfruta la plenitud de sus 50 años, es Ingeniero Agrónomo y su profesión lo trajo alguna vez por Catamarca, donde residió algunos años. Allí se enamoró perdidamente de esta tierra y desde entonces la siente como propia, tanto que tiene un blog llamado Alma Catamarcana.

Éste es su relato:

BATALLÓN "LIBERTAD"


Un agosto tibio. esperando la primavera en lluvias, envolvía el rancherío de los suburbios de la capital catamarcana.

La siesta pintaba larga, anunciada en silencios largos y cuerpos en descansos.
Las puertas abiertas del rancho, invitaban a alguna brisa refrescadora, a que aliviara el calor de los dueños de tanta malaria.

Un locro recalentado, había sido su comida, pero acostumbrados a no tener, se refugiaban en el gran amor que se tenían.

Desnudos de la vida, siestiaban Delicia y Carlos. Sus manos como tenazas, no se soltaban ni un segundo. Enamorados hasta los huesos estaban.

Pocas lunas hacia, se habían jurado amor eterno. Tan jóvenes eran que parecían pimpollos por florecer.

Un nubarrón oscuro y frío se venía derechito para el rancho de los Martínez. Se poso en el techo de paja y no se iba.

Como quien no ve, la siesta continuaba.

Una polvareda de galopes cruzo el arroyo de los sauces. Cuatro soldados eran, uno era el que mandaba. Con el cabo del rebenque, golpes en la ventana, daban por terminado el descanso.

- Martínez!!! A vos te andamos buscando. -Dejá de vaguear, y presentate, el Gobernador te anda buscando.

Con los pelos revueltos, con una mano se agarraba los pantalones y con la otra trataba de despertar su cara, salió del rancho, sin saber que pasaba.
¿Qué te han dicho? Le preguntó Delicia, cuando un nuevo soldado de la patria volvía a entrar.

Abrazados los dos, tirados en el piso del alero, lloraban a mares..

La tormenta sobre el techo de paja, había descargado.

No podían hablar, sus ojos eran ríos de lágrimas, sus cuerpos, temblaban de miedo. la guerra del Paraguay los separaba.

Tres meses duraba la preparación del batallón "Libertad", el 6 de noviembre, se iban a pelear.

Delicia, no comía ni dormía, estaba sin consuelo.

Solo le rezaba a la Virgen Morenita , no quería perder a su Carlos.

Tempranito a la mañana, allá por octubre, se lavo su cara morena, busco sus mejores alpargatas, se puso su vestido gastado pero con olor a jabón de pan, peinó su melena negra para atrás, y enfilo para el cuartel.

Dos horas de mucho caminar.

Yo al Carlos, no lo voy a dejar. Yo también voy a la guerra del Paraguay.

Al mediodía, su rostro estaba iluminado, entraba a su rancho cantando una zamba; el comandante la había autorizado a viajar. Su corazón era un tambor de cómo sonaba.

Al Carlos, Delicia lo iba a cuidar.


Gregorio de la Serna.


(Nota del autor: Este es un pequeño homenaje a Doña Delicia Aguilar de Martínez, quien acompaño a su marido Carlos Martínez a la guerra del Paraguay. Soldados Catamarcanos. Volvieron los dos con vida. Del batallón "libertad" solo regreso la mitad de sus soldados. Eran 350 Catamarcanos
Doña Delicia, vivió hasta los cien años, todos los sábados, envuelta en la bandera de su patria, se llegaba hasta la catedral de la capital, a rezarle a la virgen del valle, la Morenita. )


Publicado en el blog: www.almacatamarcana.blogspot.com

 


 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

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