Sed de cielos y Distancias
Dos mujeres, dos destinos
Capitulo III
En la misma fecha, pero con 69 años de diferencia fallecían las dos alumnas predilectas de Santiago Germanó: Carola Lorenzini y Charito Germanó. Con una sed de cielos y distancias, dos mujeres, dos destinos. Y, como magia de los hados a más de 70 años, nos une a Carola un amigo en común: Guillermo Berrier. Y precisamente él nos cuenta, en este artículo sobre su amistad con la aeroacróbata argentina.
Don Guillermo, que desde hace tiempo colabora con nosotros, y próximo a cumplir sus 91 jóvenes años, nos ofrece hoy un testimonio único: su amistad con Carola Lorenzini, hace más de 70 años.
“Conocí a Carola Lorenzini -nos cuenta Guillermo Berrier- y me brindó su amistad. Con Germanó aprendió alta acrobacia y participó de numerosas exhibiciones la última de las cuales fue el 23 de noviembre de 1941 , cuando se “tragó” el suelo haciendo un looping invertido. Carola había nacido el 15 de agosto de 1899. Había muerto en su ley una aviadora de vasta trayectoria, consideraba en su momento como la máxima acróbata de Sudamérica y una de las mejores del mundo. Charito, la otra alumna de Germanó, en ese momento, tenía 4 años y estaba en Francia. Como podrás advertir las dos aviadoras, alumnas de Germanó, murieron el mismo día: 23 de Noviembre con diferencia de 69 años”. (Ver números anteriores).
Capitulo I - Capitulo II
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Carola Lorenzini en la cabina descubierta de su avión |
Carola Lorenzini con su traje de vuelo. |
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“Con Carola, Germanó pudo lucirse porque la “Gringa” volaba lindo. En los años '40 la Fábrica Militar de Aviones le había preparado un Focke Wulff para el raid a las 14 provincias. Lo transformaron a monoplaza colocando un tanque adicional en el puesto delantero, le instalaron una termocupla (analizador de gases) para que pudiera corregir carburación en los distintos escenarios por los que iba a volar y le reforzaron el tren de aterrizaje, entre otras cosas”.
“Sobre Carola tengo para escribir un libro. Estéticamente era muy “hombruna”. Andaba siempre con pantalones y campera de gamuza, bastante usada y calzaba algo parecido a mocasines o botas de cuero.
“La noche que con dos amigos del Club la invitamos a ir al cine apareció vestida de mujer y resultaba raro. No se pintaba y usaba el cabello corto. A la salida del cine quisimos ir a cenar en un restaurante famoso (El Pagani) pero nos dijo que prefería comer pizza en lo de un italiano que tenía la “Pizzería Turín” en la calle Santa Rosa 15. Y allí fuimos, a darle el gusto y comer de parados ! No era una belleza pero era macanuda y agradable.
“El aeródromo del Aero Club Córdoba estaba en frente de la Fábrica Militar de Aviones. Separado por una calle pavimentada. En la FMA estaba el Departamento de Ensayos en Vuelo cuyo jefe era el catamarqueño aviador militar capitán Eduardo Pacífico Correa y tres pilotos militares: “El petiso” Germanó, “El Gringo”Gentile y “El Negro” Torres. Todos sargentos. No existía la Fuerza Aérea Argentina. Existía la Aviación Militar en la que los oficiales eran “aviadores militares y los suboficiales eran “pilotos militares”.
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El Focke Wulf que volaba Carola Lorenzini
“Yo me había vinculado al club en 1936 a los 16 años. En 1938 con motivo de la fabricación de los aviones Focke Wulff estos hombres se pasaban el día volándolos. Cuando había viento sur, en recta final pasaban a 20 metros de altura delante de nuestro hangar, cruzaban la calle y aterrizaban en la FMA. Pasaban tan cerca que les veíamos la cara y a media mañana, a la hora del mate, aterrizaban en nuestro campo, se acercaban a planchada o plataforma, en un carreteo rápido, tomaban un par de mates, se charlaba unos momentos y seguían con su actividad. Muchas veces le alcancé mates a Germanó y a los otros muchachos, algo que venía muy bien en esas mañanas frías de invierno.
“Con frecuencia el Aero Club organizaba “almuerzos criollos” (Léase: asados) a dos pesos por pera, a 0,50 el litro de vino “Esmeralda” y 0.30 una Crush o una Bilz. No existía la Coca Cola ”.

“Nu estra infortunada Carola Lorenzini en compañía de las aviadoras uruguayas Blanca Modernell y Laura Machado Borges. Fue la última foto que se tomó a la paloma gaucha, que momentos después caería trágicamente” , publicaba El Gráfico, noviembre 28, 1941
“A esos asados concurrían numerosos aeronáuticos militares y civiles con su familia. También lo hacía Germanó con su esposa y dos hijos. Y le hacían bromas porque la señora y los chicos eran gordos. Germanó pesaba 42 kilos ! (Lo mismo que yo)
“Con toda claridad recuerdo el sonido de los motores en “ralentí” y el aroma de la nafta 80 octanos saliendo del escape mientras permanecían en planchada tomando mate y charlando.
“Por cuestiones de espacio y tiempo omito las “andanzas” de Germanó cuando pasó a retiro, su incorporación al Club como instructor de Alta Acrobacia para lo cual tuvo que practicar con un alumno y el alumno en los primeros tiempos era yo que me aprendí toda la rutina. Luego, como “piloto de línea” en TARSA (Transporte Aéreo Regional S.A.) Córdoba- Río 4º- Mackenna – Huinca Renancó y regreso en el día. Dos vuelos por semana. Santiago piloteaba un Waco de 5 plazas y me llevaba como copìloto. Durante los primeros seis meses había que transportar correo solamente”, concluye su relato Guillermo Berrier.
Don Guillermo nos deja con ese sabor a desear más, a querer conocer más de tantas experiencias, de tantas anécdotas, de tantas historias. Pero nos deja también este testimonio invalorable de haber conocido personalmente y haber sido amigo de Carola Lorenzini. Seguramente en los próximos números nos colaborará con más notas, siempre interesantes, sobre hechos en los que ha sido protagonista.
Desconocemos cuántos que hayan tratado a Carola Lorenzini y a Santiago Germanó -dos colosos de la acrobacia aérea mundial- y que les hayan brindado su amistad, pueden hoy contar esas historias, pero aquí, Don Guillermo Berrier, nos ha honrado con este relato exclusivo para CatamarcaPress.
Sobre textos de Guillermo Berrier
Fotos: Internet
Producción: CatamarcaPress © 2011