
Descendiente del Almirante Guillermo Brown vivía en Catamarca
En silencio y sin alardes, en una vieja casona del interior catamarqueño, vivió sus últimos años una tataranieta del Almirante Guillermo Brown. Elisa Leocadia Brown había nacido el 9 de Diciembre de 1905, en la Capital Federal y se llamaba Elisa, como su tiabisabuela, la hija mayor del Almirante Guillermo Brown que había nacido en 1810. Claro que ambas tuvieron un destino diferente.
Elisa, la primera, murió trágicamente en el Río de la Plata cuando la pena por la muerte en combate de su prometido, fue más fuerte que su resignación. Apenas contaba con 17 años y ante los desesperados gritos de su hermano Edward, abandonó este mundo de lágrimas vestida con su traje de novia, el mismo día que habían planeado para casarse.
Elisa, la segunda, vivió en Catamarca, en Santa Rosa, Departamento Valle Viejo casada con Antonio, miembro de una vasta como sencilla familia de raigambre chacarera: los Cordero, en la humildad de su vida, sin el pavoneo que se suele hacer por un antepasado ilustre, a sabiendas que la gloria le pertenece a cada quien y que no es un bien heredable, sino un valor que hay que ganarlo por sí mismo.
Con gran sorpresa no exenta de tristeza, hemos podido descubrir, en esta investigación sobre Elisa Brown, que la vida y gloria del creador de la Marina Argentina , Almirante Guillermo Brown, es casi desconocida para vastas generaciones de jóvenes y mayores de hoy, a quienes buena parte de nuestra historia, no les ha sido enseñada, creciendo en el desconocimiento de éste prócer cuya memoria es perpetuada con su nombre en plazas, monumentos, pueblos e instituciones.
Elisa Leocadia Brown, era hija de Guillermo Brown Caravia y María Morel. Nieta de Guillermo Brown Blanco y Corina Caravia, bisnieta de Guillermo Brown Chitty y Celedonia Blanco Vila y tataranieta del Gran Almirante Guillermo Brown y Elizabeth Chitty Curling.
Elisa tuvo cuatro hermanos: María Corina, Guillermo Miguel Patricio, María Lucía y Eduardo Nicolás. Pero Dios o los hados, la privaron de tener hijos.
Se casó con Antonio Cordero, empleado en un organismo del Estado y vivieron en Buenos Aires, hasta que a la hora de la jubilación, se trasladaron primero a un geriátrico de un familiar en la provincia de Córdoba, y luego -habiendo vendido todas sus pertenencias- se afincaron en Catamarca.
La vieja casona de la familia Cordero, en la Calle Crisanto Gómez, de la localidad rural de Santa Rosa, en el Departamento Valle Viejo, vio transitar los últimos años de Elisa, a la sombra de la arboleda que circundaba la casa, por cuyo frente pasa aún, un cantarino canal de riego.
Con la resignación propia de las antiguas damas, acompañó a su esposo a la tierra de sus raíces, pero en su corazón y en el brillo de sus ojos, se delataba ese íntimo deseo de volver a su Buenos Aires que la vio crecer y vivir.
Fue un ama de casa hacendosa y cordial que demostraba en su trato hacia los familiares y vecinos, la fina educación que había recibido, pero el dolor de no poder tener hijos, la acompañó toda su vida.
Tan silenciosamente como llegó y vivió, se fue un día y para siempre. Falleció allí, en la casona familiar el 17 de Febrero de 1989, a las 3 de la mañana, víctima de un carcinoma de vías biliares.
Sus restos descansan hoy en el sencillo mausoleo familiar en el Cementerio de Pozo el Mistol.
La vida nos va dando extraños e impensados designios. ¡Quién hubiera imaginado, que hasta esta lejana y humilde tierra catamarcana, llegaría la sangre de un irlandés, el Almirante Guillermo Brown, que fuera héroe de nuestra argentinidad hacen ya cerca de doscientos años!
Investigación y Textos: Rodolfo Lobo Molas
Fotos: Alejandra y Mariana Lobo Heredia. - R. Lobo Molas.