
EL TAWANTINSUYU Y SUS COSTUMBRES
Capítulo I
¡Qué poco se nos ha enseñado sobre las culturas indígenas de América y cuánto sobre la historia de Europa! Por ello, en varios capítulos, iremos aprendiendo algo más sobre nuestros antepasados andinos, porque si hay algo admirable en las culturas de este continente que encontraron los españoles y cuanto aventurero vino por estas comarcas a "hacerse la América ", fue el Tawantinsuyu, mal llamado por los europeos Imperio Inka, pues en realidad...
Inka era sólo el monarca que gobernaba el Tawantinsuyu que tenía carácter divino. Pero diremos inkas a quienes algunos sostienen deberíamos decirles quechuas, para que sea más fácil la comprensión de la historia.
El origen del llamado Imperio Incaico se remonta al año 1230 aproximadamente. Durante el reinado de Pachaquteq, alrededor de 1438 comienza la gran expansión del Tawantinsuyu, llegando desde el Sur de Colombia hasta parte de Mendoza en Argentina y hasta el centro de Chile y se desarrolló hasta aproximadamente el año 1533 en que el Inka Atawallpa es asesinado por el conquistador Pizarro.
Cuando el Inka Wayna Cápac, padre de Atawallpa y Waskar, estaba moribundo profetizó que "hombres barbados aparecerán en el Imperio y darán por tierra con el Tawantinsuyu. Los inkas esperaban que alguna vez en su historia se cumpliera la profecía y creyeron que así era cuando arribaron los primeros españoles.
El Tawantinsuyu se dividía en cuatro partes: Antisuyu era el oriente o Este, Contisuyu el poniente u Oeste, Chinchasuyu, el Norte, y Qollasuyu el Sud. Precisamente en el Qollasuyu está ubicada la provincia de Catamarca.
Una vez sometidas las tribus bajo el dominio del Inka, éste permitía que conservaran su cacique, aunque debía obedecer a su superior que era el jefe de la provincia. Si por alguna circunstancia el cacique dejaba el puesto, sea por muerte, por delito que merezca prisión o muerte, el cargo era entregado a sus hijos o hermanos según los hubiere en ese orden y mandaban al resto a obedecerles.

Había cuatro jefes que gobernaban las cuatro partes del Tawantinsuyu, y que como dije pertenecían a la nobleza. Luego había jefes en los territorios sometidos que los lugareños de esta parte llamaron Titaquin, o sea Señor del País. Y luego cada tribu tenía su kuraka.
Pero el Inka tenía su porción de divinidad y por lo tanto nadie podía hablarle ni acercarse si no era con los pies descalzos. Como no podía por su carácter de divinidad tener contacto con la gente común, su esposa oficial era su propia hermana, pero se le permitía -sin embargo- tener otras esposas. Y también disponer libremente de las vírgenes consagradas al culto del Sol, en el Tiwanacu o Tiyawanacu y otros sectores del imperio.
Impusieron sus dioses, mas no obligaron a abandonar los propios a los sometidos, sino que hicieron una simbiosis de unos con otros, pero prevaleciendo los incaicos.
El idioma fue siendo cambiado de manera pacífica hasta que la Lengua General , el Runa Simi (llamado quechua por los españoles), fue incorporándose lentamente, inclusive los misioneros católicos contribuyeron en gran parte a esta expansión idiomática. Les era más fácil de aprender, lo aprendían todos los vasallos del imperio y así, estudiándolo en Europa, al llegar a América ya venían quechuizados para doctrinar a los indios en la lengua general, en cualquier punto del Tawantinsuyu.
El inka enseñó un nuevo sistema de labranzas de la tierra, de ingeniería hidráulica, de construcción de viviendas, enseñándoles también "urbanidad, compañía y hermandad que unos y otros se habían de hacer... persuadiéndoles con mucha eficacia... para que entre ellos hubiera perpetua paz y concordia", según los comentarios del Inca Garcilaso. Ordenó nuevas leyes y mandó capturar los animales sueltos que andaban por los campos y sacó lana para tejer ropas, con la técnica del tejido que traían desde el Qosqo o Cusco.

Les enseñaron a juntar las cosechas en un solo sitio y repartirlas entre todos. Como eran hábiles diplomáticos en las ocasiones que fuera necesario hacían grandes fiestas donde compartían, sin distinción, conquistados y conquistadores, para ganarse el respeto, el afecto y el favor de los conquistados.
En la religión construían templos dedicados al Sol y hacían grandes ceremonias para indicar a los nuevos vasallos que ése era el dios principal al que todos debían someterse. En las ceremonias se ofrecían productos de la tierra, sobre todo hojas de Coca (Erythroxylon coca, Lamb) , Qoqa o Kuka en quechua, sangre de animales, pero -dice Adán Quiroga- "por lo demás con Blas Valera, Montesinos, Cieza, Garcilaso y todos los otros cronistas de la época, hay que desmentir en absoluto lo que afirmaba Polo, de que los Incas hacían sacrificios humanos".
Sin embargo, más de cien años después de la publicación de Quiroga se sostiene que algunos sacrificios humanos hubo, sobre todo de niños y tal vez de jóvenes vírgenes.
Construyeron grandes fortificaciones como el Pukara de Aconquija y otras numerosas que servían para la defensa y estaban al mando de jefes que venidos del Cuzco pertenecieran a la familia real.
Una vez que en los territorios conquistados hubieran organizado la política, la religión y el ejército, se ponía en práctica la Ley Agraria , que aseguraba a todos los habitantes la provisión de alimentos.
Extractado del Libro Catamarca, Ensueño y Leyenda de R. Lobo Molas
Fotos: Alejandra Lobo Heredia y Catamarcaguia.com.ar.
Continuará en el próximo número.