Limericks, esa extraña palabra

Cuando la joven escritora Anahí Flores nos habló de sus Limericks -esa extraña palabra- nos contagió el deseo de saber más del género y de su propìa obra. Y así fue que charlamos con ella sobre Limericks Cariocas, su última producción literaria.

Autora de varios libros y participante en varias antologías Anahí Flores transita desde hace largo tiempo, a pesar de su corta edad, el camino de las letras. Yoga, poesía, narrativa son algunos de los rubros de sus publicaciones como de sus libros aún inéditos.

La conocimos en 2010, cuando obtuvo Mención de Honor en el Concurso Aniversario de nuestra revista en el rubro Poesía.
Su última producción Limericks Carioca nos ha llevado a charlar con ella, sobre todo sorprendidos de esa extraña palabra… Limericks.

Los LImericks, son poemas cortos, generalmente humorísticos con una estructura específica. El género Limericks comenzó en Irlanda y sigue una forma estándar de cinco líneas y de un esquema de la rima en el orden de aabba.

Anahí Flores se prestó no sólo gustosa, sino muy alegre, a nuestra entrevista, desbordando en su espíritu un contagioso buen humor que no le impide hablar con seriedad.

CatamarcaPress: Ante todo contános un poco de vos, de tu actividad literaria, de tus actividades en general.

Anahí Flores: Empecé a escribir de niña, muchos diarios íntimos (inspirada en Ana Frank), poemas, algunos cuentos, pero todo bastante en el aire y sin intención de mostrárselo a nadie. A los catorce, gracias a un amigo con quien intercambiábamos escritos, me lancé a enviar poemas y cuentos a concursos y, para mi sorpresa, en algunos saqué algún que otro premio. Seguí escribiendo toda la adolescencia, di algunos talleres literarios para niños en la biblioteca popular de Villalonga (al sur de la provincia de Buenos Aires) y hacia los diecinueve empecé a practicar Yôga... el tema con el Yôga al inicio fue raro: estaba tan fascinada con esta práctica milenaria que ser creativa no parecía tener más sentido. Pero pasados dos o tres años ese aspecto se acomodó y volví a escribir aunque desde un lugar diferente. A partir del año 2003 y hasta el 2010, publiqué cinco libros sobre esta filosofía de vida; algunos fueron editados incluso en versión español y portugués. Esta etapa fue muy agradable, los libros se vendieron (y algunos se siguen vendiendo) en varios países de América y Europa, lo que es bárbaro en el sentido de llegar a muchos lectores. 
Sin embargo, los últimos años algo volvió a cambiar y retorné a la ficción, donde me siento más en casa. En este momento escribo semanalmente en mi blog La lectora en la ciudad (www.lalectoraenlaciudad.com), tengo una columna en la revista digital Los martes miento (www.losmartesmiento.com) y hago reseñas de libros para la revista  Esencia Patagonia  (www.esenciapatagonia.com). Además, el año pasado egresé de la carrera de escritura creativa en Casa de Letras (www.casadeletras.com.ar), escuela que recomiendo para quien aspira a ser escritor.

CP: ¿Éste es tu primer libro  individual  de poesías?

AF: Sí, hasta ahora poemas sólo había publicado en antologías, revistas literarias, sites literarios, blogs... 


En Casa de Letras, Buenos Aires en la presentación de Limericks Cariocas.

CP: ¿Desde cuándo escribís limericks?

AF: Descubrí los limericks en la adolescencia, aunque después se ve que me olvidé, porque hasta hace poco creía que los había descubierto recién en el 2008. Me di cuenta de que los conocía desde antes por anotaciones en algunos cuadernos viejos que reencontré este año. Pero sólo me apasioné por el género, eso sí, en el 2008. Fue gracias a un libro de Gianni Rodari (Gramática de la fantasía) y luego gracias a la querida María Elena Walsh, que tiene muchísimos limericks escritos originalmente en español. El detalle de que no sean traducciones es importante: en las traducciones de poesía por lo general se pierde mucho, pero en el caso de los limericks, donde lo que importa es el sonido y la rima de cada palabra más que el significado, las traducciones tienen otro tipo de complejidad: el traductor precisa, a veces, reescribir el limerick entero, cambiando la historia para preservar la rima, y ahí se pierde demasiado del texto original. 

CP: ¿Es tu vida como un limerick, digo, divertida, concentrada?

AF: Bueno, los limericks son hiper breves y espero que mi vida sea un poco más larga que cinco versos, jajaja.
Pero ahora tratando de responder a tu pregunta, el limerick es un género sin sentido (forma parte de la non sense poetry que tanto escribieron Edward Lear y Lewis Carroll) y tal vez mi vida también tenga varios elementos sin sentido... ¡lo que la hace más liviana, menos pretenciosa o solemne!

CP: ¿Qué sentís al escribir limericks respecto de otros estilos? ¿Te divierte escribir limerikcs, te reís al hacerlo?

AF: Los limericks son un juego y, como todo juego, divierte. Otros estilos despiertan otras partes de uno, tal vez menos lúdicas. En mi caso, empecé a escribir limericks como forma de autoconocimiento: venía de escribir varios libros teóricos y un poco serios de más y quería (casi que precisaba) hacer aflorar mi lado divertido. Sin embargo, no podría escribir sólo limericks. Por ejemplo en unos meses se publicará un poemario que se llama Catalinas Sur, por la editorial Eloísa Cartonera (http://www.eloisacartonera.com.ar/), que es diferente a lo que venía escribiendo hasta ahora (son poemas narrativos y medio fantásticos que relatan situaciones breves). Me gusta cuando lo que uno escribe no siempre tiene el mismo color de lo que uno ya escribió.

CP: ¿El usar el humor, no será una evasión de la realidad cotidiana?

AF: Ni idea...

CP: ¿O acaso en esos poemas de imagen jocosa se leen entrelíneas testimonios de la realidad, muchas veces dolorosa?


En La Lagoa, Rio de Janeiro, con amigos

AF: No estoy muy a favor de ver la realidad como algo doloroso. Algunas cosas de la vida son molestas, claro, pero la gran mayoría son tan agradables que... la balanza va hacia el lado feliz. En las entrelíneas de la mayoría de estos mini poemas hay sólo imaginación, rara vez escribo en un limerick algo que haya nacido de la realidad (aunque ahí podríamos entrar en otra charla: ¿qué es la realidad? si al fin y al cabo lo que pasa por la cabeza de uno, en este caso la creación de un poema absurdo, forma parte de la realidad propia. Pero no nos desviemos que puede dar para largo, jejeje). 
Igual, comparto con vos un limerick que considero autobiográfico, así que se podría decir que en algunos, como en éste, incluyo un poquito de “realidad”. Forma parte del libro todavía inédito El sinsentido del cuerpo:

Dijeron que mi rostro está formado
por fragmentos de mis antepasados;
ojos, boca y orejas,
mejillas, frente y cejas.
Nada es mío. Estoy fotocopiado.

CP: ¿Qué tiene de particular este estilo?

AF: Es un género bastante antiguo, de origen británico. No hay mucha teoría escrita al respecto, entonces no quiero ponerme a inventar verdades sobre el género, pero puedo decirte que siempre tienen cinco versos, y de esos cinco versos riman entre sí el primero con el segundo y el quinto, y luego el tercero con el cuarto (AABBA). Generalmente, en la primera línea se presenta un personaje, en la segunda se dan características de ese personaje, en la tercera y cuarta hay una determinada situación y en la quinta, un desenlace. O sea: son casi un micro cuento. El desenlace no precisa tener sentido, la mayoría de las veces no lo tiene y es por eso que se habla del género “sin sentido”. Hay dos grandes corrientes: una más inocente e infantil, y otra casi pornográfica (en realidad podríamos sacar el “casi”), que surgió entre los borrachos en los bares ingleses e irlandeses. Se conocen limericks (aunque no llevaban este nombre) del siglo XIV, si bien fue hacia el 1800 que se volvieron más conocidos gracias a Edward Lear y su A book of non sense

CP: El libro se publicó en Brasil, ¿por qué?

AF: Porque Caki Books fue la primera editorial que se mostró sinceramente interesada en mis limericks (no en estos en particular, sino en otros libros, también de este género, que irán apareciendo durante el año próximo). El detalle de que estuviera en Rio de Janeiro no me importó, ya que Caki Books se maneja bastante con ventas por internet de libros impresos y digitales. Como detalle simbólico, me gusta que un libro que fue escrito en homenaje a laCidade maravilhosa, sea publicado exactamente en esa ciudad.

CP: ¿Qué expectativas tenés sobre la respuesta del público?

AF: No pensé en eso... y prefiero no tener expectativas en ese sentido.


Amigos en Brasil con el libro Limericks Carioca

CP: Y entonces.. ¿qué repercusión va teniendo el libro?

AF: Bueno, hicimos una primera distribución informal del libro un domingo a la mañana en la Lagoa Rodrigo de Freitas (en Rio). Fue divertido, la editora de Caki apareció con una pila de libros y se vendieron y firmaron varios ejemplares. Ya en Buenos Aires, lo presentamos en Casa de Letras y actualmente estoy haciendo distribución a quienes quieran un ejemplar a través de emails o de mi blog: www.lalectoraenlaciudad.com y, por supuesto, para quienes están en otros países a través del site de la editorial: www.cakibooks.com.br
Pero hay otro detalle que me tiene muy contenta, y es ver que mucha gente desconocía este género y, a partir de mi pequeño libro, está no sólo leyendo sino también escribiendo limericks. El mérito, por supuesto, no es del libro sino de lo tentador que es dejarse llevar por el mundo limerick.

CP: Sobre el final, nos gustaría que nos contaras -casi anecdóticamente- la historia de cómo escribiste este libro en particular.

 
AF: Este año, entre el segundo y tercer mes de mi primer embarazo, no conseguía concentrarme por mucho tiempo en nada: ni leía libros largos ni le veía la menor gracia a escribir cuentos (cosa que hasta marzo había hecho sin parar). Disfrutaba más durmiendo. Me tentaban las cosas cortas, podría habérseme dado por escribir haikus, por ejemplo. Pero tampoco, porque tenía la necesidad de que lo que escribiera, fuera lúdico. Coincidió con que Camila Cabete, de Caki Books (con quien estábamos preparando la edición de otros libros míos de limericks), me sugirió escribir un libro donde cada poema ocurriera en un barrio de Rio de Janeiro. Ni bien escuché la idea, me lancé a escribir. Fueron surgiendo de a uno por día más o menos. Luego vino la etapa de revisión con Diana Raschelli, Ricardo Bada y Miguel Sampedro, y mientras tanto estaba en la búsqueda de quien ilustrara el libro. Enseguida apareció Lucía Miranda, con quien ya habíamos hecho algunos trabajos en conjunto. En el cuarto y quinto mes de mi embarazo, Lucía se encargó de que cada limerick tuviera su dibujo. En el sexto mes, la editorial diagramó, hizo la tapa, esas cosas. Y en el séptimo mes ya estaban los primeros ejemplares. Ahora estamos empezando el noveno... El mes que viene te cuento cómo sigue…

 En Casa de Letras en la presentación del libro

Del libro Limericks Cariocas transcribimos uno de sus poemas que, como dijimos tienen su cuota humorística.

Jardín Botánico

Había un hombre en el Jardín Botánico
con fama de hechicero y de satánico:
a todos convidaba
con té de agua salada
que, dicen, trae efectos muy volcánicos.

Anahí Flores nos llenó el alma de sonrisas, de la alegría que se trasunta en sus poemas y deja una huella indeleble en sus obras literarias y en sus decires y eso no es poca cosa.
Los Limericks nos han abierto una nueva ventana no sólo para conocer el género más profundamente, sino -y sobre todo- para conocer un alma sensible que se expresa a través de esta escritora brillante.

 

Entrevista: Rodolfo Lobo Molas
Fotos: Flavia Lamego en Brasil, Miguel Sampedro en Buenos Aires
Producción: CatamarcaPress (2011)

 

 

 

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

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