La Piedra Pintada de La Carrera

El Lic. Fernando Morales Morales (1) investigador de la Universidad Nacional de Catamarca, nos presenta un trabajo científico que ha realizado conjuntamente con el Lic. Hugo Puente y el Dr. Néstor Kriscautzky sobre un sitio arqueológico muy importante que se encuentra ubicado en el Departamento Fray Mamerto Esquiú: la Piedra Pintada de La Carrera. Publicaremos a partir de este número, este trabajo en varios capítulos.

 

Introducción

            El presente trabajo esta inserto en la problemática de la justificación simbólica y estandarización de la ideología como forma de penetración y poder en los pueblos Prehispánicos de la porción Centro-Sur Andina de América.
El principal objetivo de esta comunicación es resaltar la importancia que tuvo el arte como manifestación de poder más que expresión artística y religiosa de las entidades socioculturales pre-industrializadas del periodo Formativo o período medio (González, 1977) ó Formativo medio (Nuñez, 1974) ó formativo superior (Raffino, 1988) ó período de integración Regional (Pérez y Heredia, 1987), del N.O. Argentino.
            En el desarrollo de las sociedades complejas se ha observado que la naturaleza de la ideología y sus fuentes de poder parten de lo económico, político, militar e ideológico. Nuestro planteo hace referencia a cuestionar la premisa del arte como una representación mágico-religiosa, dejando de lado las verdaderas implicancias o alcances sociales que tiene la ideología dentro del ordenamiento y manipuleo ideológico, tecnológico y social.
            En este caso puntual nos referimos a las pinturas rupestres asignables a la Cultura Aguada localizadas en la Carrera, departamento Fray Mamerto Esquíu, provincia de Catamarca, Republica Argentina, denominada Piedra Pintada

La Piedra Pintada: Ubicación y Antecedentes

            El paradero rocoso conocido como Piedra Pintada se halla ubicado en la localidad de  La Carrera, entre las coordenadas de 28°20´00´ latitud sud y 65° 38´ longitud Oeste aproximadamente, sobre la ladera occidental de la Sierra de la Graciana a corta distancia de a Quebrada de el Naranjo. La mencionada Sierra constituye el extremo sur de un largo cordón orográfico que se inicia a partir del nudo montañoso del nevado de Aconquija, el que da origen a las Sierras de Narváez que se proyecta al sud-sudoeste hasta la quebrada de el río Singuil desde este punto las estribaciones montañosas adoptan el nombre de cumbres de Balcozna, para finalmente llamarse sierras de Graciana; concluyendo su trayecto en las proximidades de Huaycama.

            La geología de estas montañas pertenece a la unidad morfoestructural de las Sierras Pampeanas Noroccidentales (Morlans 1995: 3); Sierras Pampeanas Septentrionales (Aparicio, Difrieri: 1958: 281-284); Sierras Pampeanas (González Bonorino 1978). Ocupan el centro y sur de la provincia, es la región geológica de mayor importancia, tanto en su extensión como por su influencia ambiental.
Como principal característica  presenta  estrechos y profundos valles,  y amplios bolsones alternados con bloques o cordones elevados. Tienen muy tendida la falda oriental, en tanto que la occidental es abrupta o escarpada. Estas sierras se componen geológicamente de un basamento precámbrico de metamorfitas y granitos como elemento principal y depósitos terciarios y cuaternarios que se conservan mayormente en valles y bolsones y en las áreas  de  piedemonte, respectivamente.
Su proceso genético fue bastante complicado. “La morfología serrana se caracteriza porque los macizos poseen una estructura en bloques, cuyas líneas maestras, orientadas de norte a sur, son fracturas de una antigua superficie de erosión preandina. Perteneció al antiguo macizo o cratógeno de Brasilia el cual sufrió un proceso orogénico antiguo, Paleozoico, y los relieves entonces formados fueron atravesados por grandes masas de elementos plutónicos. El proceso orogénico moderno fracturó parcialmente la antigua superficie nivelada a fines del Mesozoico, mientras unos bloques se levantaron, (y hoy forman las sierras), otros espacios quedaron sepultados por el acarreo posterior (sedimentación) y su superficie aparece notablemente nivelada, son los llanos” (Daus F. 1971: 74).
Todas y cada una de las sierras “corresponden a un bloque del basamento, y cada valle longitudinal de cierta importancia a una depresión tectónica” (González Bonorino 1978: 35); es decir que por “su estructura en bloque los macizos serranos se caracterizan por su morfología en aristas y planos” (Daus F. op. cit.).Las Sierras de Gracianas constituyen un espolón intrusivo entre el Valle de Paclìn y e Central de Catamarca propiamente dicho.
La vegetación predominante corresponde a la provincia fitogeográfica Chaqueña, distrito Chaco Serrano cuya principal característica es la disposición en cinturones o pisos, presentando cada uno fisonomías particulares,  “... los rasgos altitudinales ocupados por cada piso varían en función de la latitud, de la longitud y también de situaciones microclimáticas; en especial, la orientación de las laderas” (Morlans 1995: 22). Resultando fisonómicamente un primer piso de bosque, al cual le sigue uno de arbustos y pastos; y a medida que se va ganando en altura las leñosas desaparecen y dan lugar a un pastizal típicamente de altura.
Las condiciones climáticas reinantes son típicas de un ambiente árido, del tipo Árido de Sierras y Bolsones (Costello, Costello 1993: 28), que ocupa la mayor parte de la provincia y cuyo rasgo fundamental es su gran continentalidad. Las precipitaciones, de distribución irregular, son escasas, alcanzando valores de 350 mm. anuales por la existencia de una marcada estación seca - invierno -. Es frecuente la presencia de cielos despejados, escasa nubosidad, lo que acentúa la insolación y  elevadas temperaturas, con máximas de 40° centígrados en las planicies durante el verano, mientras el invierno se caracteriza por un fuerte enfriamiento que provoca no menos de 30 días de heladas por año.
El ambiente es menos riguroso en la sección intermontana debido la manifestación de topoclimas que se ven favorecidos por el aumento de las precipitaciones provocadas por los vientos provenientes del Este, que en su recorrido hacia el Oeste van perdiendo la humedad que transportan, depositándose en las altas cumbres antes mencionadas.
Los antecedentes de investigaciones previas nos remiten a los trabajos realizados por Barrionuevo 1972, donde nos relata que el nombre del sitio fue puesto por los lugareños  y que tomo relevancia una ves que un grupo de entusiastas jóvenes realizaran calcos de las representaciones ahí existentes en el año 1965. Posteriormente Omar Barrionuevo (1972)  realiza la descripción de pinturas rupestres, como así también, da los resultados de las prospecciones en el área que revelaron la existencia de estructuras arquitectónicas de plantas sub-rectangular y circulares, muros de contención y terraplenes artificiales que para el autor, indicarían prácticas agrícolas. La cerámica recolectada como los motivos pictográficos los asignó a la cultura Aguada.

                                               Continuará

 

 
(1) Luis Fernando Morales Morales.- Nacido en  Tacna Perú, casado, 2 hijas es  Licenciado en Arqueología, Docente Investigador desde 1996 de la Universidad Nacional de Catamarca, combinando la actividad científica con la divulgación a través del Turismo Cultural. Asesor del Proyecto del “INTI  RAYMI” Una  fiesta  a  recuperar y  recrear 2008. Perteneció al UTC (Unidad de Turismo Cultural) dependiente de la Secretaría de Turismo de la Provincia, año 2004-2009 y a Áreas Protegidas dependiente de la Subsecretaría de Ambiente de la Provincia, año 2009-2011. 
Desde el 2004 trabaja en el Proyecto “Evaluación y Diagnósticos de Sitios Arqueológicos para la Puesta en Valor Turística” para sitios como Fuerte Quemado, Loma Rica de Shiquimil, Rincón Chico, Loma Rica de Jujuil (Santa María), La Tunita, La Candelaria (Ancasti), Pucará de Aconquija (Andalgalá) Watungasta, Tatón II (Tinogasta), La Resbalosa (La Paz), etc. que son la máxima expresión de la materialidad cultural de los pueblos andinos del pasado.

 

 

Textos e ilustraciones: F. Morales Morales. N. Kristkauzky, H. Puente
Producción: CatamarcaPress © 2012

 

   
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

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