Breve historia de la Virgen del Valle de Catamarca

El 29 de Noviembre de cada año comienza una de las dos festividades en honor a la Virgen del Valle, que es venerada en Catamarca desde hacen casi 400 años, desde poco tiempo después de haberla encontrado alrededor de los años 1618 a 1620. Sin embargo habrían de pasar cerca de 145 años para que por iniciativa civil, se recopilara y clasificara la Información Jurada de los Prodigios de la Virgen del Valle, en 1764.

En ese tiempo solo se sabían de las obras de la Virgen por lo que se transmitía oralmente de generación en generación, método a través del cual se irían perdiendo y deformando las noticias con el pasar de los años.

El Procurador General sargento Leonardo Valdez, un salteño que vivía en Catamarca, pide al Cabildo que se haga la Información Jurada de los prodigios y origen de la Imagen para que -justamente- no se perdieran. Sin embargo, aunque su pedido encontró eco favorable, y el Cabildo pidió al Vicario que recogiera dicha información, éste no hizo lo requerido, pasando tres años sin que nada ocurra y recién en 1764 se comenzaron a llevar a cabo las diligencias necesarias, merced a la insistencia del propio Valdez quien aprovechando que había cambiado el Vicario hizo un nuevo pedido.

Fue designado para el cometido de tan importante tarea el Pbro. Don Francisco de Cubas y Nieva, tío abuelo del Gobernador José Cubas. Así se recogieron 54 testimonios de 50 testigos (algunos declararon varias veces)

De esos testimonios se puede saber, de manera más o menos acertada, lo que ocurrió en los casi 150 años anteriores. Por esos testimonios, se sabe que en ese entonces un indio al servicio del vizcaíno Manuel de Zalazar, colono español afincado en Las Chacras, descubrió que unas indiecitas del pueblo de Choya iban con velas hacia las serranías de las inmediaciones. Curioso el indio siguió sus huellas y encontró que en una gruta, a unos 8 metros de altura, había una imagen de la Limpia Concepción.


Imagen de la Virgen del Valle tal como fue encontrada

Avisado su amo de tal hallazgo, fue éste hasta el lugar y encontró la Sagrada Imagen , que trajo a su domicilio en la zona llamada Las Chacras (hoy Valle Viejo) ante las fervientes protestas de los indios choyanos, que sin embargo -según cuentan- parecieron haberse resignado a tal despojo, o no les quedó más remedio, habida cuenta de su condición humilde que les impedía rebelarse a los españoles.

Es probable sin embargo que la Imagen antes de ir a la casa de Zalazar haya ido a la iglesia de Collagasta, pues no habría en ese momento iglesia en Valle Viejo, según se desprende de un testigo de la Información Jurada que dice que "no se acuerda si de Choya fue llevada a Valle Viejo o al Pueblo de Collagasta, y que tiene especie de haber oído a muchos que le llevaron de Choya a dicho Collagasta y de allí a Valle Viejo". Tal vez después el vizcaíno haya decidido que antes de tenerla tan lejos, prefería guardarla en su humilde casa, en una tabla en la pared, al lado de la puerta, como refieren que la tenía, diciendo por una especie de rústico estante.

La Imagen de la Virgen era muy venerada no sólo por su propietario Salazar sino por los vecinos de las Chacras de manera bastante privada, pero sus prodigios comenzaban a conocerse allende las montañas que guardaban el Valle que cobijaba a los primeros colonos, y es así que pobladores de otras comarcas empezaron a llegar para estar con la Mama Virgen. De tal suerte que aproximadamente en 1630 se erige una capilla, suponiéndose que en esa época comienza la devoción pública de la Imagen. Con la creación de la Cofradía , en 1648, se instituyen las Fiestas de la Virgen. Eran un octavario que comenzaba el 8 de Diciembre, día de la Inmaculada Concepción , y finalizaban el 15 con una procesión por las callejuelas chacareras, a cuyo término se hacían las elecciones de mayordomos y alumbrantes para el año próximo. Las Fiestas de Abril en ese entonces no se celebraban.

Fundada y posteriormente poblada la nueva ciudad del Valle, bajo el nombre de San Fernando, era propio que también se trasladara a ella la Imagen Sagrada de la Virgen , a su nuevo santuario que habíase construido en el centro de la joven población.

En 1889 se formó una comisión presidida por el Sr. Segundo Molas que en Enero de 1890 realizó varias excursiones en búsqueda del lugar exacto. El 31 de Enero fueron los Señores Molas, Odorico Esquiú, Félix Avellaneda y los sacerdotes Simón Varela y Rodulfo Ahumada. Junto a ellos oficiaba de guía un anciano de unos 85 años (él no sabía su propia edad), don Guillermo Villagra. Éste decía ser muy amigo de quien dicen fue el último indio de Choya, llamado Juan Esteban Sánchez con quien hablaron mucho sobre el lugar donde estaba la Casita de la Virgen.

De tal manera que la Comisión siguiendo las indicaciones de Villagra ingresó por la quebrada de San Lorenzo hasta el lugar donde está la Gruta.

El hermano de Fray Mamerto Esquiú, Odorico, elevó un informe indicando que se encontraron varias candilejas o lamparillas con sus mechas, y había restos de cebo y cera quemadas desde luego muy antiguas. Estas referencias determinaron que esa gruta donde fueran encontradas era la Casita de la Virgen , pues eran un testimonio de que a través de estos elementos se le rendía honores a la Virgen del Valle.

Poco tiempo después se comenzó a construir un templete para resguardar la Gruta , con su altar y sacristía y su espacio al aire libre para los fieles que asisten a los oficios religiosos.

La obra iniciada por el Vicario Monseñor D'Amico quedó paralizada, reiniciándose los trabajos muchos años después e inaugurándose el templete el 26 de Abril de 1941, días después de la celebración del cincuentenario de la Coronación.

La Coronación es un importantísimo jalón en la historia de la Virgen que comienza cuando el Cura Rector de la Iglesia Matriz , el Vicario José Facundo Segura gestiona ante la Santa Sede el decreto de Coronación por medio de Fray Bernardino Orellana comisionado a tal efecto el cual se consigue el 20 de Octubre de 1889, ocasión en que es firmado.

La gran fiesta estaba prevista para Diciembre de 1890, seguramente para que coincidiera con las Fiestas de la Virgen que hasta entonces, recordamos, sólo se realizaban en ese mes.

Sin embargo la terrible epidemia de cólera que asoló a nuestra provincia y que se registrara en ese tiempo, postergó la ansiada Coronación hasta el año siguiente.

Continuará en el próximo número

Textos extraídos del libro: Catamarca, Ensueño y Leyenda, de Rodolfo Lobo Molas
Fotos: Internet - CatamarcaPress

 

 

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
                         
 

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