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EL TAWANTINSUYU Y SUS COSTUMBRES Capítulo III ¡Qué poco se nos ha enseñado sobre las culturas indígenas de Catamarca y el Tawantinsuyu. Por ello, en varios capítulos, iremos aprendiendo algo más sobre nuestros antepasados andinos. Aquí la tercera parte de esta historia. Habíamos dicho que n o había clemencia al aplicar la ley, se trate de un allegado al Inka, sea un militar o un cacique. Su rango no importaba. La ley estaba primero. Y "no dejaban de mandar a ejecutar el castigo aunque fuese en sus propios hijos", dice Cieza de León.
Los amautas eran los sabios encargados de transmitir los conocimientos a los jóvenes. Sabían astronomía, geografía, filosofía y sin duda sabían historia y religión. Estudiaban el sistema planetario con Inti (el sol) en primer lugar, Quilla (la luna), Chasca (el lucero) y otros astros menores. Tenían a Intihautana que es el medidor del tiempo: un reloj solar. Podríase traducir como "trampa para agarrar un rayo de sol", según Lafone Quevedo. Y que al tratarse de un reloj solar, bien le cabe la etimología y la metáfora. Descubrieron los solsticios y los equinoccios, para lo cual construyeron inmensas torres de piedra para poder señalarlos, pero fueron éstas destruidas por los españoles y nada nos queda para admirar de esta obra del conocimiento científico incaico. En geografía hacían mapas de los lugares conquistados y en geometría, mucho más rudimentaria que en Centroamérica, tenían el quipus que les servía para contar. Usaban también el sistema decimal. Nuevos estudios dan cuenta que los quipus también habrian servido para expresar ideas, ante la falta de un alfabeto escrito. En el Cusco fundaron escuelas, obra de Inka Roca, de las que después se declaró protector el Inka Pachacútec. Allí se enseñaban algunas de las cosas que los habitantes podían saber, mientras que algunas estaban sólo reservadas para el Inka.
El Inka Pachacútec dejó una gran enseñanza moral, resumida en algunas máximas, que para muchos eran dictadas por el demonio que buscaba la perdición de estos salvajes. Para otro era la inspiración divina que ayudaría a los misioneros cristianos a convertir a los herejes. Pachacútec enseñaba que: "Cuando los súbditos y sus Capitanes y Kurakas obedecen de buen ánimo al Emperador, entonces goza el imperio de toda paz y quietud". "La envidia es una carcoma que roe y consume la entraña de los envidiosos". "El que tiene envidia de los buenos saca de ellos mal para sí, como hace la araña que saca de las flores su ponzoña." "La embriaguez, la ira y la locura corren igualmente, sino que las dos primeras son voluntarias y mudables y la tercera perpetua". "El que mata a sus semejantes, él mismo se condena a muerte. En ninguna manera se deben permitir ladrones. Los adúlteros que afean la fama y la calidad ajenas y quitan la paz y quietud a otros, deben ser declarados por ladrones". "El varón noble y animoso es conocido por la paciencia que muestra en las adversidades" "La impaciencia es señal de ánimo vil y bajo, mal enseñado y peor acostumbrado". "Los jueces que reciben a escondidillas las dádivas de los negociantes y pleitantes deben ser tenidos por ladrones" Hay mucho más, pero baste esta muestra para conocer que nada de salvajes y asquerosos tenían los indios, aunque lo haya sostenido un insigne político y maestro argentino. Dice Cieza de León sobre el Imperio Inka que: "Hicieron los Ingas tan grandes cosas y tuvieron tan buena gobernación que pocas en el mundo les hicieron ventajas". Extractado del Libro Catamarca, Ensueño y Leyenda de R. Lobo Molas
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