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La industria azucarera argentina nace en Catamarca Pocos saben que la industria azucarera argentina no nace en Tucumán, que es hoy el gran productor, sino que nace en Catamarca, allá por las primeras décadas del siglo XIX y que luego el congresal Columbres, comienza con el cultivo de la caña en la vecina provincia, pero fue -por ese entonces- Don Antonio Molas del Viso, un gallego radicado en Catamarca, quien comenzó con una actividad que con el tiempo sería un pilar fundamental de la economía de nuestro país. Cuenta Oscar Valdez del Viso, descendiente de aquel Molas, que el origen de esta industria fue en Piedra Blanca, Catamarca. Don Oscar, nacido en 1915, publicó un libro donde reivindica para nuestra provincia este hito en nuestra historia provincial. Don Antonio Molas del Viso, el primero de ese apellido que llega a Catamarca, había nacido en Galicia en 1785 y falleció en Piedra Blanca en 1835, cuando apenas contaba con 50 años de edad. Se casó con Doña Justa Segura en 1812 y de ese matrimonio descienden los actuales Molas de Catamarca y todas las ramas familiares que a lo largo de casi dos siglos se fueron formando en esta provincia. En su viaje a América, en 1807, el barco que trasladaba a Don Antonio, hizo una escala en Brasil y eso le sirvió al inquieto gallego para realizar contactos con industriales azucareros de ese país, con la intención de fundar esa actividad en Argentina. Al hacer venir a familiares suyos desde España, alrededor de 1808, aprovechó para que le trajeran un Manual donde estaban los secretos de esa industria. Es así que llega a sus manos el "Manual de Instrucción de Fabricación del Azúcar y Cultivo de la Caña ", de Miguel Jerónimo Suares, publicado en 1780. Posteriormente trajo de Buenos Aires personal especializado para la construcción del trapiche y la madera de quebracho, de gran tamaño, fue trasladada desde el Departamento La Paz , en carretas tiradas por bueyes.
El Ingenio comenzó a producir hacia finales del 1813 y cuenta don Oscar Valdez, que el representante de Catamarca al Congreso de Tucumán de 1816, Pbro. José Eusebio Columbres, antes de viajar hacia la vecina provincia, hizo un contrato con Don Antonio Molas del Viso por medio del cual el congresal le arrienda el Cañaveral (no así el trapiche pues Molas los tenía mejores) y al partir a Tucumán, se lleva su trapiche y una carreta con cañas con lo que, en la vecina provincia, comienza la industria azucarera que luego la transformaría en principal productor nacional. Mientras tanto en Piedra Blanca seguía funcionando el Ingenio de Molas, que -a su muerte- quedó en manos de sus hijos Antonio y Vicente. Años después se hizo cargo uno de los hijos menores, Marco, quien le diera un nuevo impulso a esta industria.
No exento de dificultades funcionó hasta 1841, fecha en que las tropas rosistas con los sanguinarios coroneles Maza y Balboa a la cabeza, destruyeron el ingenio y cañaverales, sacrificaron para consumo el ganado, incautaron mulas y caballos y cuanto tuvieron a mano. Miembros de la familia Molas fueron pasados a degüello en esos días en que igual suerte le tocara al Gobernador José Cubas. Don Marcos Molas, en 1850 y a sus 25 años, decidió reconstruir la industria azucarera en Piedra Blanca y ardua tarea tuvo para conseguir nuevo personal especializado habida cuenta que el personal que tuvieron se había ido a Tucumán donde ya la industria comenzaba a ser más que importante. De igual modo fue muy difícil traer las nuevas herramientas por su tamaño y peso, desde lugares alejados como Córdoba. Algún viaje de esos le demoró casi dos meses.
Sin embargo a pesar de ese pujante renacer, no duró mucho la industria: demasiados contratiempos y tal vez la competencia de Tucumán y Salta, que ya eran grandes productores azucareros, hayan conspirado para que en pocos años desapareciera el trabajo de la familia Molas y de otros ingenios que también había en la zona chacarera. El diputado nacional tucumano Juan Arturo Salim presentó en este año 2009, en el Congreso Nacional un Proyecto de Resolución bajo el número de expediente 3286-D-2009, trámite parlamentario nº 077 (07/07/2009), con el propósito de expresar beneplácito por la "XXIII edición de la Fiesta Nacional de la Caña de Azúcar", a realizarse del 18 al 21 de octubre de 2009 en Aguilares, provincia de Tucumán. Dice en su texto, entre otras consideraciones: " Este evento pretende también rendir un homenaje al fundador de la industria azucarera obispo doctor José Eusebio Colombres. Nacido en Tucumán el 16 de diciembre de 1778. Se ordenó sacerdote en Catamarca en agosto de 1803 y se doctoró en cánones en la Universidad de San Carlos. "Fue párroco de Piedra Blanca (Catamarca) y elegido por esa provincia como diputado al Congreso de Tucumán. Participó de la Liga del Norte y fue fundador de la industria azucarera: en el año 1821 estableció plantaciones cerca de San Miguel de Tucumán e instaló el primer trapiche." El texto se presta a una confusión histórica. Columbres tal vez haya sido el fundador de la industria azucarera, pero en Tucumán, porque como lo dijimos, en el país, la fundó en Catamarca el español Don Antonio Molas del Viso.
Los jesuitas también tuvieron plantaciones de caña de azúcar, pero no la habían industrializado como lo hizo Molas, y así aquella memorable decisión de Don Antonio, cuando venía hacia estas nuevas y promisorias comarcas, desde su Galicia natal, fue el paso inicial para que Argentina tuviera su propia industria azucarera y no debiera importarla como ocurría hasta esos años. La industria azucarera argentina nació en Catamarca, aunque los manuales escolares y los libros de historia, no lo mencionen, porque "la verdad no deja de ser verdadera, porque no se la conozca", como decía una gaviota de un cuento de Richard Bach. Aquí ponemos luz a esta historia, a partir de la publicación del libro de Oscar Valdez del Viso, que además hace un gran aporte a la genealogía y otras historias que tienen que ver con la ciudad y sus pueblos vecinos, conocidos como Las Chacras y que son hoy los departamentos Fray Mamerto Esquiú y Valle Viejo. Sería una excelente medida si las autoridades departamentales y provinciales, tomaran parte -a través de sus respectivas áreas- para rescatar y revalorizar turística y culturalmente, las ruinas, las pocas que quedan de aquella industria pionera de nuestra Argentina, que naciera nada más y nada menos que en esta humilde provincia de Catamarca. Y se hiciera valer el carácter de fundador a Don Antonio Molas, para que las actuales y sobre todo las nuevas generaciones de argentinos, sepan la verdad histórica. Informe: Rodolfo Lobo Molas Fuente: Papeles del autor, Congreso de la Nación y Libro Tradiciones Familiares, de Oscar Valdez del Viso, edición del autor, 1995, Fotos: Oscar Valdez del Viso - Rodolfo Lobo Molas - Internet
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