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El mundo en gran peligro Aunque por todos los medios de comunicación se hace referencia a la terrible degradación que está sufriendo el planeta tierra, por la mano del hombre, parecería que a nadie le importa y lo que es peor, parecería que se hace muy poco o casi nada. Antes de fin de año se habrán reunido en Copenhague miembros de paises del mundo en una nueva Cumbre sobre el Cambio Climático que pretende sentar las bases de un nuevo Protocolo que reemplace al de Kyoto que finalizará en 2012. Paises de la Unión Ëuropea se han reunido para encontrar posiciones comunes en la próxima cumbre y s egún el planteamiento de la UE , en Copenhague lo que se fijaría es un acuerdo vinculante sobre el que habrá que continuar trabajando para que tenga efecto legal lo antes posible y pueda entrar en vigor a partir del 1 de enero de 2013.
La UE respalda el objetivo de evitar que la temperatura del planeta se eleve por encima de los dos grados centígrados, lo que de acuerdo a los cálculos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) requiere que los países industrializados reduzcan en 2020 sus emisiones entre el 25 y el 40 por ciento con respecto a los niveles de 1990 y entre el 80 y el 95 por ciento en 2050. Sin embargo no hay grandes expectativas, porque parece que los países más poderosos no están muy convencidos de modificar sus industrias y actividades económicas que les producen grandes ganancias, pero que degradan de manera alarmante la salud del planeta. Pero además de la contaminación otro flagelo se cierne sobre la Tierra : el uso excesivo de los recursos naturales. Un interesante informe de Edición Nacional ( www.edinac.com.ar ) dice que " La Tierra soporta cada vez menos el impacto ecológico de las actividades humanas: el planeta necesita 18 meses para regenerar los recursos que la humanidad consume en un año, según un estudio de un grupo de investigación privado estadounidense publicado recientemente.
"Los datos recolectados en un centenar de países por Global Footprint Network, un grupo de defensa del medio ambiente, indican que la humanidad consume recursos y produce dióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero, a un ritmo 44% más elevado de lo que la naturaleza puede producir y absorber. "Si todos los habitantes de la Tierra vivieran como un estadounidense promedio, se necesitaría el equivalente a cinco planetas para producir los recursos alimentarios y energéticos consumidos y absorber el CO2 emitido. La contaminación que produce el ser humano, con sus industrias y sus máquinas y aparatos de todo tipo, no conoce parangón en la historia de la humanidad. Y, aunque los poderosos del orbe se empeñen en desmentir tanta destrucción, negando que estas actividades en realidad sean tan dañinas, diversas organizaciones a través de todo el globo, denuncian y previenen esta catástrofe que se aproxima inexorablemente si no empezamos a actuar de otra manera.
Pero también otros factores inciden en los graves problemas que se van cerniendo sobre el planeta y que tienden a su destrucción, tal el caso de la depredación de la flora y la fauna silvestre, cazando y acabando con especies vegetales y animales, al borde de la extinción. Ya en 1972 la Convención de Estocolmo alertó sobre el papel que jugaba el comercio internacional de flora y fauna sin control en ningún país. Un año más tarde, en Washington, se redactó la Convención Internacional sobre Tráfico de Especies Amenazadas (Cites) destinada a frenar la actividad y preservar así especies genéticamente aún desconocidas. El documento de Cites dividió la situación en dos grandes zonas: el Apéndice Uno que incluye especies cuyo comercio internacional está absolutamente prohibido y el Apéndice Dos que establece cuáles son las plantas y animales que pueden ser vendidas pero bajo un estricto control. Sin embargo, el comercio ilegal de fauna y flora sigue siendo uno de los principales temas en los encuentros internacionales sobre medio ambiente. No es para menos: el tráfico de animales mueve 10 billones de dólares. El uso indiscriminado del agua dulce, la deforestación incontrolable, la ampliación de las fronteras agrículas, el uso de agroquímicos y fertiizantes dañinos para los humanos, la manipulación genética de los alimentos, entre tantas nuevas acciones del hombre moderno, va deteriorando el planeta en tal magnitud, que nuestros hijos y nietos sufrirán las consecuencias más nefastas. Claro que para entonces no caminaremos por este mundo y de esa manera no podremos rendir cuentas del crimen que hoy cometemos. Informe: CatamarcaPress
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