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"Mirando abajo parece un sueño." La famosa Cuesta del Portezuelo, en la ladera oeste de las Sierras de El Alto-Ancasti, inmortalizada en la zamba Paisaje de Catamarca ha sumado, a su natural belleza, la construcción en su cumbre de una Hostería, llamada Polo Giménez, en homenaje al creador de la zamba. Allí estuvimos y pudimos recorrerla, conocerla por dentro y por fuera y conversar con Raúl Pacheco, el cuidador que solícitamente nos sirvió de guía. La Hostería , propiedad del estado provincial, fue inaugurada en el mes de Diciembre de 2009 por el Gobernador de Catamarca Ing. Eduardo Brizuela del Moral y será concesionada en 2010, para ser habilitada al uso público. En ese lugar en Junio de 1982, un grupo de riojanos, llegaron invitados por nuestro director -como hombre del aire y por entonces corresponsal de una revista aeronáutica- para realizar el primer vuelo en alas delta en nuestra provincia. Encabezados por Luis Planas, los riojanos hicieron historia: fueron los primeros que volaron en ala delta lanzándose desde la cumbre de la Cuesta del Portezuelo, luego de buscar el lugar y elegir éste. Después de esa experiencia se hizo un festival nacional de vuelo en alas delta y se fundó la Agrupación que nuclea a los aerodeportistas de esta especialidad, pero eso es otra historia. Hoy, desde allí, aladeltistas y parapentistas de todo el país, hacen sus vuelos lanzándose desde el deltádromo más alto de Argentina. 27 años después de aquella epopeya, el lugar -que ya invitaba desde hacían lustros a contemplar el paisaje del Valle Central- es escenario de la inauguración de la Hostería , una obra magnífica, orgullo de Catamarca.
Las amplias y cómodas habitaciones tienen una vista sin igual. Desde todas ellas es posible observar el majestuoso Valle Central de Catamarca, lo mismo que desde el amplio salón comedor. Hacia el Oeste hay una galería con barandas, sobre el filo del precipicio y desde allí también la vista es indescriptible. Don Raúl Pacheco nos atendió con solicitud, pero hizo lo mismo con cuanto turista se acercó al lugar para conocer de cerca tan magnífica obra y tan bellos paisajes. CatamarcaPress le consultó sobre su trabajo ahí y nos dijo: - Yo vengo 24 horas seguidas y luego tengo franco. Me encanta el lugar y me encanta poder explicarles todo a los turistas. Vienen muchos por día, más ahora que se inauguró y estamos en verano. Cuando hagan la concesión esto será un lugar hermosísimo. Mire lo que es mirar desde aquí. Y señalando con su mano extendida, nos indicaba cada lugar del valle, de la ciudad, de las chacras. "Aquí quede esto, allá queda aquello", con un entusiasmo y una alegría propias de un guía de turismo.
La vista es espectacular. La emoción es inexpresable, aun para aquellos que hacen años que recorremos la cumbre de las sierras de El Alto-Ancasti. Sin embargo, la sensación es que lo hacemos por primera vez.
"Un pueblito aquí, otro más allá. y un camino largo que baja y se pierde." Y la vista nos lleva inexorablemente por esas imágenes que alguna vez habrá visto don Polo, desde esta querida Cuesta del Portezuelo. CatamarcaPress conversó con unos turistas santafesinos -entre varios de distintos orígenes que llegaron al lugar- y les pedimos su opinión de lo que sentían y vivían en esos momentos. Una de ellas, que no quiso darnos su nombre- nos dijo con la voz embargada de emoción: -Esto no tiene palabras. Imagínese, nosotros venimos de Santa Fe, donde todo es plano, donde la llanura se pierde en el horizonte y ver estas montañas es único. Y además estar en ellas, mirar todo desde esta altura, ver todo el valle. no tengo palabras", finalizó diciendo con voz entrecortada.
Un amplio salón comedor, cómodos sanitarios, una gran cocina, asador y jardines dan al lugar un aire de ensueño. Estar a 1700 msnm, en la cima de la montaña, conformada por amplias colinas de verdes y bajos pajonales, la presencia de caballos salvajes, manso ganado vacuno, fauna autóctona y -de a ratos- el vuelo majestuoso de los cóndores, hacen de este sitio un paraíso sin igual.
Decía Polo Giménez en su zamba Vaya pa' que sepa: "si estuvo en Catamarca una vez, es seguro que ha de volver.". No caben dudas que quienes visiten la cumbre de la Cuesta del Portezuelo y luego puedan alojarse en la Hostería , han de volver, porque "Pachamama es imán que se prende al alma." Y precisamente Pachamama pareciera haber hecho de ese lugar, su propio hogar. En la entrada de la Hostería , el diseño artístico sobre una pared, de una guitarra, con los primeros versos de la zamba Paisaje de Catamarca, recuerdan a Polo Giménez, pero también nos ponen en ambiente y nos introducen a una experiencia única, indescriptible y -seguramente- repetible, estar en la cumbre de la Cuesta del Portezuelo, en ese lugar casi sagrado, porque "desde la Cuesta del Portezuelo, mirando abajo parece un sueño.".
Textos: Rodolfo Lobo Molas
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