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Julio Misael Herrera: Un duende entre nosotros En el viejo Hospital San Juan Bautista, allí donde los altos muros, largas galerías con gruesas columnas y gigantescas puertas daban al lugar una fisonomía de cuento de hadas, nació hace mucho tiempo un Duende de la Música : Julio Misael Herrera, quien con el paso de los años arrancaría mágicas notas a su amado violín. Fue un hecho tal vez premeditado de su madre, residente en Recreo, La Paz , buscando quizás una mejor atención médica, habida cuenta de las precariedades técnicas con que contaba el interior provincial, -aunque los médicos hacían maravillas con su ciencia- allá por la década del 40. Y aunque el Duende de la Música , con los años se convirtió también en el Duende de la Palabra , nos cuenta Julio que descubrió su vocación artística a los 5 años, cuando empezó a aprender música, sin haber aprendido a leer todavía. Sin embargo, nos dice, "pronto me hice un gran aficionado a toda clase de lecturas". Y aquel primer examen, a tan temprana edad, fue tomado nada más y nada menos que por las Profesoras Amalia Maldones de Araníbar y Lilia Acuña de Ponferrada. Y aunque suele ocurrir en las sociedades tradicionalistas y conservadoras como la Catamarca de aquella época que en las familias se prefiera a un profesional universitario antes que a un artista, Julio Misael nos cuenta que sus padres, maestros en Recreo, en la carrera del arte "Siempre me alentaron. En mi casa siempre hubo muchos libros, que leímos con mis hermanos desde muy pequeños. Y desde los siete años, más o menos, iba dos tardes a la semana a la biblioteca del pueblo, donde mi padre acudía a jugar ajedrez. Debo haber leído la mayoría de libros infantiles. Aún recuerdo frases íntegras de los cuentos. Y con la música lo mismo. Me compraron mi primer violín, que aún conservo, apenas comencé mi aprendizaje, donde Lolita de la Vega , mi maestra de Primer Grado empezó a enseñarme a tocar ese instrumento" .
Y la charla siguió amena, matizada por ese don particular que tiene Julio al hablar, que hace que sea sumamente agradable conversar con él. Tal vez por eso y porque se presta gustoso a responder nuestras preguntas, aprovechamos para indagar sobre su vida y su obra. CP: ¿Hiciste o hacés otra cosa que no sea artístico, en tus actividades laborales? JMH: Soy militante político, también casi desde la escuela secundaria. Siempre en los partidos perdedores. Mi madre me preguntaba: ¿Cuándo va a estar en un partido que gane? Cuando eso no signifique renunciar a lo que pienso, era mi respuesta. Sin embargo, sé que casi siempre votaron mis opciones políticas, tanto mis padres como mis hermanos, aún sabiendo la imposibilidad de un triunfo electoral. Con su violín a cuestas recorrió la Córdoba de ayer, dejando el recuerdo coral de su voz en Alter y el Coro Universitario y al encontrarse con otros comprovincianos fue Gaucho Catamarqueño y fue luego uno más de Los Huamanes que hacían vibrar el alma de Catamarca en el corazón del país. CP: ¿ Qué sentís al tocar el violín? JMH: Emoción, alegría, es mi alma la que vuela en cada nota. Me encanta compartir la música, tocar con otros músicos, pero también disfruto tocando para mí. CP: ¿Otro instrumento? JMH: Toco un poquito la guitarra, aprendida con amigos en la época de estudiante. Me ayuda mucho para componer. También toco la mandolina, que se afina como el violín por lo que me resulta más accesible, pero al igual que la guitarra, en forma intuitiva, sin escuela. CP: ¿Qué sentís al escribir? JMH: También muchas emociones, todo lo que puede sentir un humano, según sus estados de ánimo.
Cp: Qué es para vos la poesía? JMH: Es un maravilloso recurso para expresarnos. Siento que tiene que ser necesariamente bella, aunque se expresen sentimientos de indignación, de resentimiento, de frustración o de dolor, creo que siempre hay que apelar a lo mejor del lenguaje. Es al menos lo que yo procuro. CP: La poesía ¿debe ser intimista, sobre los sentimientos del poeta o testimonial sobre la realidad de la sociedad donde vive el escritor? JMH: Creo que ningún artista, plástico, músico, actor o director, escritor, puede componer desde una burbuja, separado del mundo en que vive. Prefiero el compromiso de los artistas que se juegan procurando reflejar su lugar y su tiempo CP: ¿Hay mucho escrito y poco publicado? JMH: Tres libros publicados: "De Azules y Soledades", poemas, fines de 2.003, prologado por Víctor Heredia, "Canto a Felipe Varela", diciembre de 2.008 y "Desandares", dic. de 2.009. Inéditos: "Rosas rojas, rosas negras", poemas de amor, "Posdata", poesía, "Este canto mío", letras para la canción y "Con este sol.", poemas de contenido social. Y "Cuentos sin vergüenzas", un libro de cuentos presentado al Concurso Trienal de la Municipalidad de la Capital el último noviembre o diciembre, aún sin resultado.
CP: ¿Cuales son tus proyectos en la música? JHM: Tengo un grupo folclórico desde hace varios años, "Los Duendes de la Música ", con el que seguimos haciendo lo que podemos en nuestro medio, más porque nos gusta mucho que por los resultados. Y en este momento estamos intentando formar un quinteto (cuatro violines y una guitarra), para tocar música del mundo: Bach y Piazzolla, Yupanqui y Mozart, Saint Säens y Chico Buarque. ya veremos qué sale CP: ¿Cuáles son tus proyectos en la poesía? JMH: Escribo siempre, en este momento sin un proyecto específico, pero intentando interesar a algunos músicos que admiro mucho. CP: ¿Compusiste música o solo la interpretás? JHM: Tengo algunas composiciones de música instrumental, para cuerdas, y varias canciones con letra y música CP: Muchos compositores no ejecutan sus propias obras, vos ¿tocás tus canciones con tu violín? JHM: Casi todas las instrumentales. Hay algunas que son para más instrumentos. En el Centro de Turismo y Cultura Municipal, que funcionaba frente a la plaza 25 de Mayo, en diciembre del año anterior, compartimos la alegría de Julio y su familia por el nacimiento de un nuevo hijo: un libro de poesías. En un tiempo en que hacer cultura se torna cada vez más difícil, porque parece que lo importante es la generación de bienes materiales, y lo espiritual es cosa del ayer, Julio apostó y apuesta a escribir y publicar. Osadía que le ha dado gratificantes frutos.
CP: ¿Cómo nace tu libro Desandares? ¿Cómo llega a ser publicado por la Municipalidad? JMH: El poemario es una selección que realicé personalmente de entre mis obras de los diez últimos años y la publicación es posible por selección de una Comisión de Asesoramiento de Ediciones Municipales, que la calificó en el año 2.007 para su publicación. CP: Vimos en la presentación de tu libro a tus hijas colaborando: ¿están siempre con vos acompañándote en tus actividades artísticas? JMH: Siempre. Me apoyan, me estimulan, además participan en la ilustración de todos mis libros. La tapa de "Azules." es un bello cuadro que pintó mi hijo Ale, alguna vez haré una edición con el cuadro tal como es, y no en dos colores como fue la primera. En "Canto." participaron, creo yo, casi todos, aunque sólo menciono a Ale y Laura porque dieron el toque final al diseño. Las ilustraciones son obra de Raúl Guzmán. Y el retrato de tapa de "Desandares" es un dibujo de Andrea, mi hija mayor.
CP: ¿Alguno de tus hijos ha seguido tus pasos en el arte? ¿En qué? JMH: Todos hacen arte. Andrea, Ale y Laura (los tres mayores), pintan, aunque Andrea también hace música (piano), Ale toca un poco de guitarra y todos cantan. Natalia, la cuarta, hizo tango y teatro, aunque ahora está de cabeza con la facu, quiere recibirse (Hace los últimos cursos de abogacía, actualmente está en Barranquilla (Colombia) por una beca de intercambio. Las dos menores Evangelina y Guadalupe, estudian Música y Artes Plásticas, respectivamente, en la Universidad de Córdoba. Cuando nos reunimos siempre cantamos juntos, todos. Mis hijas son unos pájaros. Evan tiene un grupo de canto lírico que quizá pueda traer en algún momento para mostrar acá. Creo que es algo que nunca se vio en Catamarca. Hacen unas óperas bufas con músicas de Mozart, que resultan un espectáculo muy divertido, además del buen nivel musical CP: ¿Qué sentís ante ello? JMH: Orgullo, satisfacción, una gran felicidad, de poder compartir lo que más amo del arte con las personas a quienes más amo. No puede ocultar su emoción, su alegría, su orgullo. Más de medio siglo respirando arte, recibiendo y entregando arte, no es cosa de todos los días, imposible entonces que sus hijos no hayan heredado en sus genes, esas cualidades y ese amor por el arte. Julio tiene una trayectoria artística proficua, llena de vivencias, experiencias y realizaciones. Vivió en varias partes, hasta que finalmente echó raíces en nuestra ciudad, esta ciudad, cambiada ya, que lo vió nacer allá por el año 45, un 4 de Marzo, en pleno Piscis. Y desde entonces fue un gaucho más acompañando a Los Gauchos Catamarqueños. Y no conforme con eso también fue un Sembrador, de melodías y palabras hasta que finalmente se encontró con otros amigos y se convirtieron en los Duendes de la Música. Con la música y la palabra, con las cuerdas o la pluma, la magia del duende galopa en el Wayra desde las Salinas hasta la Puna , desde la Cordillera hasta el Ancasti y a veces hasta nos parece que en las calurosas siestas de verano o en las lluviosas tardes del invierno, un violín resonara en la distancia. Será quizás el Duende de la música que nos dice con las cuerdas, palabras que le brotan desde el fondo de su alma. NdR: En las últimas horas y cuando esta nota estaba lista para ser publicada nos llegó la noticia que Julio fue premiado. En efecto, La Secretaría de Cultura, Educación y Deporte de la Municipalidad de la Capital informó que se expidió el Jurado que entendió sobre los Premios Trienales Municipales de Literatura correspondientes a la convocatoria 2009, Género Narrativa: Novela y Cuento. Le expresamos nuestras felicitaciones por tan merecido lauro. Reportaje: Rodolfo Lobo Molas
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